En mi anterior entrada te recomendé que, si eres una madre deportista, te hagas con un buen carrito de paseo, que pueda moverse a tu ritmo por todo tipo de terrenos. El problema surge cuando consultas los precios de este tipo de “carritos de alta gama”. Sí, después de eso es probable que hayas pensado que también te vendría bien una casa de 300 metros cuadrados y un monovolumen de última generación. Y ya puestos, un coche deportivo para sentirte liberada cuando no vayas con los niños. ¡Más quisiera yo que tener trucos para eso! Mis trucos “solo” servirán para ayudarte a comprar el carrito que necesitas.

Cuando viene un bebé, en la mayoría de los casos compramos o nos regalan multitud de cosas que son caras, poco prácticas y ocupan mucho espacio. Cuando piensas “¡qué monada!”, empiezas a perderte… y si llegas a decirlo, ya estás perdida y tu bolsillo va a pagar las consecuencias. Si ya has tenido otro hijo, sin duda sabes la cantidad de “trastos” monísimos que se pueden acumular. Hagamos un breve repaso:

  • ¡El cambiador! Esto es siempre monisimísimo… hasta con lacitos los hay. El problema es que se utiliza pocos meses, ocupa bastante y apenas permite guardar nada. Pues bien, para esto nada mejor que una cajonera con cajones espaciosos sobre la que puedes colocar una colchoneta cambiadora como la que puedes encontrar, por ejemplo, en el Toys R Us por 12 €, y que además puedes lavar a conciencia debajo del grifo cuando sea necesario. Te ahorras al menos 100 euros y además tienes una estupenda cajonera para cuando el niño crece. Yo utilizo el modelo Malm de cuatro cajones, de Ikea, que cuesta menos de 60 €, tiene la altura perfecta (alrededor de un metro), y el fondo necesario (unos 50 centímetros) pero seguro que encuentras otros muchos modelos con esas características en otros comercios. Como es un poco sobria para un bebé, la he adornado con los vinilos que me sobraron de decorar la pared (que costaron en total 20 euros). Cuando Daniela crezca un poco, o yo me canse de la decoración, retiro los vinilos y me quedan limpias tanto la pared como la cajonera. Y de paso, deslizo otro consejo: no te compliques con empapelados, panelados, frisos… muchos son preciosos y muy típicos de las habitaciones de bebé, pero resultan caros de poner y exigen reforma también para quitarlos. Los vinilos son más económicos, puedes ponerlos tú misma y hay tal variedad que seguro que encuentras uno que te guste y te ayude a darle ese toque cálido a la habitación de tu nuevo hijo, ahorrándote por lo menos 500 €.

  • ¡La minicuna! ¡Qué decir de la minicuna! Ejem… digamos que incluso hay algún modelo sin lazos. Tienen la finalidad de que el niño no se sienta “perdido” en una cuna normal cuando es muy, muy pequeño y te quepa cerca de la cama mientras lo amamantas. En la práctica sólo sirven tres meses (después resulta demasiado pequeña) y debes hacerle hueco cómo sea a la cuna grande en tu habitación, aunque tengas que saltar por encima para llegar a tu cama. ¿Por qué no hacérselo desde el principio? Si compras una cuna con fondo de dos alturas (casi todas lo tienen), puedes colocar a tu bebé en la posición alta para cogerlo con más facilidad cuando todavía no se pueda incorporar y bajarlo cuando ya pueda sentarse solito. Y para que se sienta arropado, nada mejor que colocarle alrededor el cojín de lactancia (esta sí que es una compra imprescindible, y no son caros, menos de 30 €). Eso sí, toma la precaución de cubrir el cojín con una sábana, para evitar que el niño meta la cabeza debajo. De este modo, te ahorras la minicuna, que cuesta unos 150 €.

Y puestos a ahorrar, ¿por qué no ahorrarte también la cuna de barrotes de toda la vida? Sí, sí. Te estoy proponiendo que ni siquiera compres “cuna grande”. De lo que no puedes prescindir es de una cuna de viaje. Están hechas de tubos de aluminio y tela muy resistente, se montan y se desmontan en menos de un minuto y son muy ligeras, para que puedas transportarlas con facilidad. La necesitas cuando vas con tu hijo de viaje, pero también para poder dejarles el niño a los abuelos una noche o incluso para que duerma la siesta cuando vas a comer, por ejemplo, a casa de unos amigos. ¡No vas a poder vivir sin tu cuna de viaje! Las hay realmente preciosas, con colores vivos o con dulces tonos pastel, como tú prefieras, y son muy resistentes, así que… ¿por qué no utilizar a diario una bonita cuna desmontable? Te ahorras los 180 € que de media cuesta una cuna tradicional.

Es más, si tienes en casa una cuna de viaje, que puedes mover fácilmente del dormitorio al salón, ¿para qué necesitas un parquecito de esos que se utilizan para que jueguen dentro los bebés cuando ya gatean? Pones la cuna desmontable donde necesites, metes los juguetes dentro y ya tienes “parquecito”, ¡y otros 80 € que te has ahorrado!

  • Los muebles-bañera para bebés… otra de esas cosas que alguna amable tía abuela siempre insiste en regalarte. Son una especie de armaritos con una bañera en todo lo alto. Si tienes la fortuna de tener un baño grande, puedes colocar esa enorme cosa en el centro y saltar por encima para llegar al inodoro… eso es deporte y por lo tanto va con el espíritu de este blog, ¡ejem! En cualquier caso, podrás llenar y vaciar la bañera con facilidad. Aunque lo normal es que el trasto no quepa en el baño y se quede en la habitación del bebé. En ese caso, llenar y vaciar la bañera, a base de cacerolas de agua tibia, se convierte en un auténtico suplicio y corres del riesgo de inundar toda la casa. Podríamos cuantificar el ahorro que supone no comprar ese mueble (unos 150 €), pero ¡el verdadero ahorro está en lo que pagarías por quitártelo de encima si llegas a comprarlo!

Cuando el bebé es un recién nacido, lo más cómodo es bañarlo en un lavabo amplio o incluso en el fregadero de la cocina. Es más estable que ningún mueble y resulta mucho más difícil que el bebé se caiga o sumerja la cabeza. Es más sencillo ajustar la temperatura del agua y también es más fácil desinfectar a conciencia y retirar los productos de limpieza sin mojarlo todo porque el chorro cae directamente. Sólo tienes que poner una toalla en el fondo antes de llenar el lavabo para evitar que el tapón moleste al bebé. Si no tienes un lavabo en que quepa tu pequeño, te recomiendo una bañerita de plástico o un barreño para meter dentro de la bañera grande o la ducha, hay que agacharse, pero son más seguros que las bañeras con patas y mucho más económicos, los hay por unos 10 € en cualquier bazar. Y cuando el bebé pueda sentarse, lo mejor es una hamaquita de baño para que se sienten dentro de la bañera grande, ¡les encanta y son muy baratas! Cuestan unos 20 €.

  • ¿Qué decir de las primeras puestas, arrullitos, patuquines y demás complementos para recién nacidos? Estos sí que son irresistibles… aunque si puedes, te aconsejo que te resistas y no compres nada. Los bebés crecen tan rápido que estas primeras puestas apenas se usan un par de semanas. O, si tienes un niño grandote, puede que ya directamente no le sirvan el día que nacen, como me ocurrió a mí con mi primer hijo. En sus primeros días de vida, como más cómodo está un bebé es con un pijamita de algodón con pies. Y con tres tienes suficiente… lo que supone unos 30 € de gasto respecto a los varios cientos que puedes llegar a gastarte si compras “todo el lote”. Es más, si hablas con tus amistades probablemente tu hijo termine teniendo el armario lleno antes de nacer sin que te cueste un euro. La ropa de recién nacido queda siempre nueva, prácticamente sin uso, pero frecuentemente a la familia y los amigos les produce pudor regalar u ofrecer algo ya usado por sus hijos. Diles claramente que estarás encantada de aceptar toda esa ropita y esos objetos que guardan en el trastero, ya verás… ¡Daniela ha recibido un aluvión de cosas preciosas de su primita de 11 meses! Y ella a su vez heredó muchas cosas de mi hijo Mario y de otros niños. No compartir todo eso debería ser delito, ¡siempre queda nuevo!

¿Has visto? Si aplicas estos trucos puedes ahorrar de un modo sencillo más de 2.000 €… Mucho más de lo que cuesta el mejor carrito del mercado. Aunque quizá estás pensando cómo vas a evitar que te regalen muchos de estos objetos y prendas poco prácticos. De nuevo, lo que funciona es hablar. Es sencillo porque la mayoría de la gente pregunta qué quieres, o si tienes bañerita, cambiador… entonces, solo tienes que decir: “el niño tiene de todo, muchas gracias. Lo que realmente necesito es que entre todos me ayudéis a comprar un buen carrito”. Ya verás cómo responden, ¡todos queremos hacer un regalo útil! De este modo saben que aciertan seguro.

Por último, si no tienes familia o amigos en disposición de poder haceros un regalo colectivo, acude a la segunda mano entre particulares, hay varios portales en los que las secciones de material infantil funcionan muy bien. Del mismo modo que los carritos de poca calidad suelen romperse o deteriorarse antes de que el niño deje de utilizarlos, los buenos carritos aguantan varias vidas y además ofrecen repuestos de todas sus piezas. Y puedes cambiar las fundas de tela, con lo que personalizas el carrito a tu gusto y las partes que van a estar en contacto con tu hijo serán totalmente nuevas. Para que te hagas una idea, de segunda mano puedes comprar por unos 400 € (lo que cuesta un carrito muy básico) un Bugaboo Camaleon que cuesta  unos 1.100 € nuevo. Si cambias las fundas (cuestan 97 €), seguirá nuevo incluso cuando tu hijo ya no lo necesite. ¡Podrás venderlo también y ayudar a otra madre a que se “mueva deportivamente” en compañía de su bebé!