Voy a empezar por una obviedad: si no duermo, nunca me voy a poner en forma. Y lo peor es que me va a dar lo mismo. Porque, no sé a ti, pero a mí no dormir me anula la voluntad y estropea cualquier proyecto. Y eso es justo lo que me está ocurriendo ahora mismo.
Por fin Daniela tiene seis semanas y me han dado el alta médica “teórica” para hacer deporte… pero yo solo sueño con dormir. Así que he decidido poner en práctica estrategias que me permitan descansar y pensar en algo más, o al menos, pensar (que cuando no duermo, ni para eso sirvo).

“Duerme cuando duerma el bebé, a cualquier hora”, te dicen siempre. Eso no es tan sencillo. ¿Qué haces si, como yo, tienes otro hijo en plenas vacaciones escolares? Y aunque no tengas más hijos, si eres una mujer activa, quizá no te sientas demasiado bien contigo misma si pasan los días sin que hagas otra cosa más que dormir a trompicones y amamantar a tu hijo.

Mi primera estrategia es no sentirme culpable si los días pasan y no me da tiempo más que a sestear y cuidar a mis hijos. Aunque a veces cueste verlo, es un privilegio, solo son unos meses y… ¿cuántos hijos vas a tener? Uno, dos, tres… ¡habrá alguna valiente que cuatro! Yo me planto con Daniela, así que se trata de la última oportunidad de experimentar estas sensaciones únicas. Realmente no hay nada que no pueda esperar unos meses.

Lo segundo que intento es no ponerme nerviosa cuando resulta imposible descansar. Porque, no lo dudes, el bebé lo nota. Basta que desees por encima de todo que por fin se duerma para que resulte imposible dormirle. O quizá esos nervios hacen que el tiempo se haga eterno mientras lo intentas. El caso es que a veces para no ponerme nerviosa, necesito tener la sensación de que no estoy perdiendo el tiempo.

Si Daniela necesita “meneíto” para dormirse, en lugar de pasearme con ella en brazos por el pasillo, hago unas series de sentadillas. De diez en diez, sin pasarse… ¿Estás pensando que hacer sentadillas con tan poco peso no sirve para nada? ¡Eso es porque nunca has intentado dormir a un bebé! Es posible que las primeras cien sentadillas no sirvan demasiado… luego, ya sí. Las zancadas o splits también “queman” que no veas. Y al bebé le encantan. Voy a volverme loca de no dormir, pero al menos tendré las piernas duras.

Si la bebé está tranquila pero no concilia el sueño, es el mejor momento para hacer mis ejercicios de Kegel mientras la sostengo. Me consuelo pensando que ahora la prioridad es fortalecer el suelo pélvico, a este paso, ¡el mío va a ser el más fuerte del mundo! Y si ya he perdido la esperanza de dormirme, aprovecho para hacer hipopresivos.

Pero no solo de ejercicio se entretiene la madre del lactante. A mí personalmente me gusta tener cerca una buena novela de misterio para esas noches en que no hay manera de dormir. Me propongo leerla solo cuando la bebé está despierta. Si se duerme, la dejo, aunque esté en lo más emocionante. De este modo, si Daniela llora, no todo es desesperación…  en breve estaré leyendo mi novela y habrá algo positivo en despertarse de nuevo. Eso sí, es imprescindible usar un libro electrónico para poder manejarlo con una sola mano mientras le doy el pecho o la acuno para quitarle los gases. Para esto último, me viene especialmente bien estar leyendo un libro emocionante. Si la bebé se duerme sin haber echado el aire, la tentación de dejarla en su cuna y dormirme yo también puede ser demasiado fuerte. Si caigo en ella, al cabo de un rato a la niña le duele la tripa y a partir de ese momento sí que es imposible dormir.  En esos casos, me hago el propósito de terminar el capítulo mientras la mezo. Nunca falla y al final echa el aire.

También me sirve pensar las cosas que voy a hacer al día siguiente, escribir mentalmente este blog o imaginarme cómo serán las próximas vacaciones. Quizá tú prefieres navegar por internet o incluso ver la televisión. Cualquier artimaña sirve con tal de tener la mente ocupada y no impacientarse demasiado.

El segundo truco, y el más importante, es pedir ayuda. No tengas miedo de abusar. Seguro que tu pareja, tus padres… hasta un vecino de confianza, están encantados de quedarse con tu bebé un rato para que te eches una siesta si han tenido una noche de sueño reparador y tú no has pegado ojo.  No te sientas mal por dormir durante el día. Aprovechas las noches para cuidar a tu hijo y ahora lo más importante es descansar. Y soñar con que sueñas durante una noche entera.