Mes: julio 2014

"Planchada"

Cuatro semanas después de dar a luz Si los primeros días del bebé son agotadores, lo que viene después puede resultar bastante desalentador. De la euforia y las felicitaciones, he pasado a una interminable rutina de tomas y pañales y comienzo a preguntarme si alguna vez podré dormir una noche entera… o, al menos, tres horitas seguidas. Ya ni hablamos de recuperar mi vida independiente de persona adulta. ¡Entenderás que todavía no haya tenido tiempo ni moral para preocuparme por la figura perdida! Te cuento esto para que, si te encuentras en la misma situación, no te desesperes. Con mi primer hijo llegué a pensar que nunca volvería a ser la misma. Ahora sé que todo pasa y por mucho que me desespere, todo volverá a la normalidad y recordaré con mucho cariño estos primeros meses de mi hijita. Aun así, me resulta difícil no desanimarme un poco. Estoy acostumbrada a conseguir, o al menos “perseguir”, aquello que me propongo. Ahora las horas y los días pasan sin tiempo para cuidarme a mí misma.  Y ya nadie me dice lo estupenda que estoy y lo bien que me estoy recuperando del parto.  Se da todo por supuesto y superado. Hemos entrado en una “normalidad” que me tiene bastante “planchada”. Porque si en los primeros días la felicidad de tener a mi nueva hija en brazos lo compensaba todo, ahora...

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¡Cómo para unas prisas!

15 días después de dar a luz Una vez más, la culpa es de las famosas. Esas que salen de la maternidad con su bebé en brazos y una cintura que ya la quisiéramos nosotras para el resto de las mortales en nuestro mejor momento. Seguro que algunas tienen una genética privilegiada, pero en la mayoría de los casos, hay algún retoque de por medio: ya sea el del bisturí de un cirujano que las acompaña durante el parto o una buena mano de Photoshop en las fotos de la exclusiva del nacimiento. Si no quieres llevarte un gran chasco después de dar a luz… ¡no mires esas fotos! A las “mujeres normales”, el parto, lejos de hacernos recuperar nuestra figura, nos deja las piernas hinchadas, unas enormes ojeras y una tripa semejante a la que teníamos a los cinco meses de embarazo… y encima, flácida. No existen las recuperaciones milagrosas, yo al menos no conozco ninguna. La realidad que te voy a contar es más dura, pero mucho más real que la de modelos, actrices y novias de futbolistas. Aunque como en todo, en esto de la maternidad la experiencia también es un grado. Cuando di a luz a mi primer hijo, hace casi tres años, pensé que iba a salir “divina” del hospital y casi lista para recuperar de inmediato mis entrenamientos. ¡Para algo me había mantenido...

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