Por Raúl Notario

Si pensamos en nuestra niñez seguramente haya muchos momentos divertidos, de ocio y de fiesta que tienen relación con chucherías, dulces, bollería, etc. Somos un país de comer y la dieta mediterránea se encuentra entre las mejores del mundo con diferencia, sin embago el azúcar está muy presente en nuestros menús, quizás en mayor medida de lo realmente saludable. Hay muchas compañías de la industria alimentaria que ya se han dado cuenta de ello y por eso están haciendo más hincapié en reducir las cantidades de azúcares que forman parte de la composición de sus productos, pero muchas veces la información que nos ofrecen al respecto puede suponer una confusión para los consumidores.

Comer azúcar se relaciona con momentos de placer, de fiesta, de “premio”, de “me lo merezco”. La industria se ha ocupado de generar ese sentimiento en nosotros mismos a través de los años, de muchos anuncios publicitarios y de tradición familiar. Me gustaría compartir con vosotros un vídeo documental muy interesante sobre el tema. Se titula Sobredosis de azúcar  y fue emitido por TVE hace ya un tiempo.

Cuando hablo de comer azúcar no solo me refiero a esos gránulos blancos que vienen en sobres o paquetes, me refiero a todo el azúcar “escondido” que tienen algunos alimentos. En muchos de ellos es común leer etiquetas de tipo “sin azúcares” y en letra más pequeña se ve “añadidos”, también podemos leer etiquetas que dicen “light” y en los refrescos eso significa cero azúcares pero en otras bebidas quiere decir que se ha reducido esa cantidad ligeramente pero no se ha suprimido. También podemos leer directamente “sin azúcar”, pero eso no quiere decir sin hidratos de carbono y esto es muy importante para personas que necesiten controlar la ingesta de los mismos.

Los hidratos de carbono son los encargados de proporcionarnos energía inmediata o casi inmediata y pueden provenir de azúcares simples (refrescos, dulces, bollería, etc.) o
de “azúcares” complejos que se desprenden de los alimentos como la pasta, arroces, pan, fruta… (los mejores).

Es muy importante aprender a leer bien las etiquetas de los productos para poder decidir bien acerca de lo que tomamos o no, sobre todo si eres diabético (como yo). Por eso debes fijarte en los valores nutricionales de los productos y en concreto fijarte en la zona de hidratos de carbono.

Mucha gente ya se ha dado cuenta de la problemática de usar azúcar para “todo” y por eso aparecen los días sin azúcar y se incrementa el uso de edulcorantes para casi todo (que tampoco es la solución más saludable). Lo ideal sería acostumbrarnos a disfrutar del sabor de los alimentos en su formato original, hacerlo desde pequeños, desde niños. En mi caso, por ejemplo, he aprendido a disfrutar del sabor del café sin azúcar.

Y si queremos empezar desde pequeños nos tenemos que fijar en muchos de los productos para ellos y observar su composición. Veremos que muchos de ellos sobrepasan lo recomendable en cuanto a cantidad de azúcar y sin embargo, se siguen consumiendo generando lo que ya empieza a ser grave y preocupante, hablo de niveles de obesidad infantil muy elevados. El estrés, las prisas y el hecho de que ambos padres trabajen no ayuda a que los niños lleven alimentos saludables al recreo y facilitan la utilización de productos elaborados, más fáciles de almacenar y sin necesidad de preparación. Pero la alternativa a las meriendas y desayunos poco saludables es más fácil de lo que creemos y esta a nuestro alcance. FRUTA.

 

No quiere decir que los niños no deban comer nunca azúcar, pero es recomendable restringir su consumo de forma drástica. De hecho, recientemente pude descubrir unas nuevas chucherías sin azúcar, Yummeat (sí que contienen hidratos 7g por cada 10g, ¡cuidado diabéticos!) otra prueba más de que la industria está intentando cambiar y cada vez más gente se da cuenta de lo negativo de tomar azúcar de forma incontrolada.

Como siempre, espero que mis consejos os hayan resultado útiles y os deseo un feliz fin de semana deportivo a tod@s Sportlifer@s.