Esas fueron las primeras palabras en suajili que recibí de mi atleta keniata Gilbert Yegon, tras su segundo puesto ayer en la Maratón de Valencia. En la charla telefónica que mantuvimos el jueves por la tarde, le comenté cuáles iban a ser sus sesiones previas a la prueba, basándome en mi experiencia como atleta y en artículos específicos de tapering como el de (Mujika y Padilla, 2003). El ritmo previsto era pasar la media maratón en 62min45seg (2min58seg/km).

Luego pasamos a tratar qué tenía que beber cada cinco kilómetros, algo que detallan muy bien (Burke, 2007; Jeukendrup, 2011) y, sobre todo la clave, que no iba ser otra cosa que mantenerse en el centro del grupo de cabeza, detrás en todo momento de las liebres, para disminuir considerablemente el coste energético, algo detallado por (Hauuswirth y Brisswalter, 2008) y no cerrar espacios de manera precipitada, pues todas las aceleraciones bruscas suponen efectos fisiológicos contraproducentes en este tipo de esfuerzos.

Un aspecto clave ocurrió en el kilómetro 30 cuando las liebres que dejaron de hacer su trabajo se apartaron y, ocurrió algo que ya advertí a Gilbert. “En ese momento va a haber aceleraciones bruscas, así que no entres en esa dinámica. Mantén una velocidad constante para cerrar esos espacios”. Así lo hizo, tras descolgarse unos cien metros y, no fue hasta el kilómetro treinta y tres cuando comenzó a marcar él su ritmo, para acabar todo en un cara a cara con su compatriota “Kirchirchir”, el cual acabaría venciendo, por un margen de veinticinco segundos.

Ayer por la tarde volvimos a hablar y le comenté que había tenido mala suerte en el kilómetro cuarenta, cuando se le cayó su botella de bebida e inmediatamente después la de agua, pero le recalqué que lo hizo muy bien, cumplió el guion establecido y que en primavera mejorará su marca personal con un planning de trabajo superior a las veinte semanas, pues solo llevo con este grupo siete semanas.

La semana que viene regresará a los entrenamientos, pues para un keniata una semana de inactividad, ya es sinónimo de sedentarismo.

Una de las frases que me han impactado de estos atletas es esta “we are humble”… ¡Somos humildes!

Probablemente estriba en esa humildad y en su constancia diaria el secreto de su éxito.