Día 41 de 50 de mi Gira Norteamericana

Hoy tocaba testar la nueva máquina de competición. Tras once días de trabajo, eligiendo los materiales apropiados, el diseño más vanguardista, respetando los principios biomecánicos y kinesiológicos, ya he podido probar la bautizada como “Beast Evolution”. Una máquina con toques clásicos, como la nueva horquilla alada, como la que esta empresa “Eaglesportschairs”, confeccionaba entre los años 92 y 2000. A su vez, tiene toques muy vanguardistas como la nueva caja con un límitador central, para que mis piernas no roten internamente y, no se cargue la musculatura aductora, además de servir de tope, para que las superficies óseas de ambas rodillas no se toquen.

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La silla pesa setecientos gramos menos que su antecesora (9,3 kg) con ruedas montadas y, las barras posteriores, conforman un diseño espectacular. Es un poco más corta, pues está pensada para competir en pista, sobretodo para la prueba que disputaré en los Juegos de Río. No ha habido modificaciones geométricas, respecto a las sillas anteriores, pues cuando algo funciona, no hay que realizar cambios.

El test fue sencillo, con un rodaje de 19 km en los circuitos que entreno habitualmente aquí en Snellville, a escasos cuarenta minutos de Atlanta. Quizás la temperatura de treinta grados, no ha sido la ideal, pero en el ensamblaje de las piezas, hemos invertido dos horas y media fácil, pues todo ha de ser muy medido milimétricamente. He pasado calor entrenando, pero al llegar, solo he pedido dos cambios mínimos, para que se rectificaran. Esta tarde los mecánicos iban a trabajar en ello y mañana se pinta y se hornea, para que a mi regreso de Nueva Jersey el lunes, se ensamble y vuelva a montarme en ella, antes de mi regreso a España.

¡Creo que con esta silla volveré a correr en tiempos muy rápidos en pista!

 

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