¡Vaya prueba la de ayer!!! ¡Escalofriante!!! Una batalla mental entre tus miedos y la palabra mágica “posible”. Hasta mitad de prueba iba tercero, así que no hubo ni tiempo para sentir miedo, cuando bajaba a casi 65Km/h en la primera bajada.

Cuando surgió ante mi la primera gran ascensión, me reconvertí en un “depredador”. No importa lo que sientas dentro de tu cuerpo. Eres una máquina y, solo visualizas el cuadro de tu silla de competir, ni siquiera importa lo que acontece a tu alrededor, lo único que existe en ese momento en el mundo es tu cuerpo.

Fue un desafío entre mi mente y mi cuerpo y, fui capaz de batirme a mí mismo, venciendo por 23 segundos al atleta que me ganó en Londres. Esta vez, no hubo dolor, miedo, sentimientos, sólo trabajar como una máquina perfecta, pensando en cada movimiento que ejecutaba… Sólo 23 segundos para conseguir mi undécima victoria consecutive en la Lilac Bloomsday y, empatar en victorias con una atleta que admire desde que comencé a practicar este deporte, la Norteamericana Jean Driscoll.

Es hora de descansar, entrenar y comenzar a pensar en mi nuevo objetivo… Correr de nuevo los 1500 metros en 3min40seg ¡Lo quiero!