Exactamente hace diez días inicié un programa de adaptación horaria para el mundial de Nueva Zelanda y a falta de dos días para emprender el largo viaje hacia Christchurch ya le he ganado cinco horas al reloj…

No chic@s, todavía no me he vuelto loco ni me ha dado por descubrir el mundo nocturno, es que la diferencia horaria con Nueva Zelanda es de (+12 horas) con respecto a la península y, dado que yo compito el día 22 y según los expertos en la materia la readaptación horaria aproximada es de unos 60min al día, sino hiciese este programa un tanto extremo, no estaría adaptado hasta aproximadamente el 28 de Enero (día que yo personalmente acabo el mundial).

Os preguntaréis que habré hecho a altas horas de la madrugada. He entrenado, he aprovechado para preparar toda la logística del viaje (en el atletismo en silla de ruedas hay mucha tela que cortar antes de viajar) y he leído bastante, de hecho os recomiendo el libro de María Dueñas “Tiempo entre costuras”, el cual, me ha aportado conocimientos básicos sobre el protectorado español en Marruecos, tema hasta el que ahora era un verdadero ignorante.

El Viernes antes de volar toca entreno de 2 a 3:30am, duchita, almuerzo en Barajas a las ocho de la mañana y una cucharada de paciencia, puesto que el viaje es eterno con escalas en Dubai (donde rodaré madrugada) y una vez despegando de Emiratos Arabes, restarán otras veinticuatro horas de viaje.

… La verdad que respecto a las sensaciones en entrenamientos tan solo 73 días después de recuperarme de la lesión son formidables y el último test hematológico me dejó bastante, bastante alucinado.

Abrazos atléticos,

Santi