El sonido de fondo ya no es el mismo. Hemos cambiado el ruido de los motores por los dedos escribiendo en los teclados de los ordenadores.

El proceso de vuelta será lento, lo sabemos.

Lo prometido es deuda y aunque con retraso, aquí nos tenéis en la gala final. Un montaje impresionante nos recibió en los jardines del hotel. Cena para casi 800 personas que se combinó con espectáculos, entrega de premios y una buena sesión de baile.

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A primera hora del domingo emprendimos el camino de vuelta  Marrakech – Tánger,  donde cogimos el ferri bajo una intensa lluvia. Para añadir algo de emoción a nuestra vuelta, perdimos el billete del barco y los papeles para poder pasar el coche de vuelta por la aduana. Los billetes los solucionamos rápido, pero el papel del coche fue otra historia. El barco salía a las 18.00 y eran las 17.00 cuando un policía del último control de la aduana Marroquí nos dice en perfecto español: “Tenéis que ir a comisaría, eah, es lo que hay”

Una multa por exceso de velocidad (había que ir a 60km/h e íbamos a 65km/h), que no nos pusieron por no llevar dinero encima para pagarla y cinco rotondas después llegamos a la comisaría. Comisaría por decir algo, ya que se trataba de un cuarto en la última planta de un edificio en proceso de demolición.

Cómo tuvo que ser la proeza, que al pasar por segunda vez por los controles de policía a las 18.15h, la gente nos aplaudía. Menos mal que el ferri se retrasó dos horas, porque si no creo que estaría escribiendo estas líneas aún desde allí.

La lluvia nos acompañó hasta Algeciras, lo que hizo imposible seguir nuestro camino en mitad de la noche. Las horas de coche se notaban y el cansancio hizo que nos paráramos a la altura de Sevilla a dormir, para al día siguiente llegar a Madrid.

A las 19.00h entraba por la puerta de mi casa. A las 19.02h estaba poniendo la primera lavadora.

Ahora toca procesar. Procesa esas imágenes que hemos capturado. Procesar esos momentos. Procesar y agradecer la oportunidad que hemos tenido.

Finalizando nuestra aventura en este blog que esperamos que os haya gustado casi tanto como a nosotras escribirlo, queremos dar las gracias. Gracias a todos aquellos que han hecho posible que viviéramos esta aventura.

En primer lugar a Jeep, quien nos ha dejado el mejor compañero de viaje que hemos podido tener. Nuestro “tanque”, que hará que soltemos una lágrima cuando lo devolvamos. Nuestro “tanque” que nos ha dado la seguridad para comernos los caminos.

IMG_0852A todos nuestros compañeros de trabajo. A todos a los que os hemos ido mareando en los últimos meses con favores cómo se cambia una rueda, cuándo pongo la reductora, diséñame una pegatina, etc…

A las redacciones de Sportlife, Womenshealth y Autopista, y en definitiva a todas las cabeceras que se han hecho eco de nuestra aventura.

A nuestros amigos y familia, que también han sufrido de nuestras peticiones en material.

A todos los que habéis contribuido con material solidario. Bajo el nombre de una marca o a título personal.

A nuestras compañeras de aventura, los equipos españoles: Nuria, Marta, Pilar y Milagros. No podríamos haber tenido mejores compañeras de viaje. Las risas, los brindis, las tensiones, los paisajes, los problemas y sus soluciones, no hubieran sido igual sin vosotras.

A la organización de Desertours, con su fantástico despliegue que hace posible este trofeo. Entre ellos y de manera muy especial a Mónica Castañeda. No hace falta   decirlo. Ella ya lo sabe, y quien ha tenido la suerte de tenerla cerca en algún momento, también. Gracias por aguantarnos, por cuidarnos, por estar ahí.

Y a todos vosotros, gracias.

Nos vemos, mientras, prepararemos nuestra próxima aventura.

Nuestro Jeep Wrangler