IMG_1148Ayer flaqueamos, pero poco. Desilusionadas partíamos por la salida, por la penalización en la clasificación. Desconocimiento del reglamento. Por ello nuestra desilusión había sido mayor. Igualmente, convencidas del buen trabajo realizado.

La etapa fue dura y larga. Nos levantamos al amanecer y el sol se despedía cuando entrábamos al campamento. Las horas de coche de la semana, el sol, el sueño se van notando. Mucho han tardado en pesar, pero es ahí cuando de repente, sin más, algo te hace gracia. Pones la mente en blanco y miras a tu alrededor. Privilegio seria la palabra, así que sigues conduciendo.

El recorrido de la última etapa se caracterizó por eternas llanuras, de difícil orientación y caminos pedregosos, en los que fuimos de las pocas que no pinchamos una rueda. Otro objetivo cumplido.

El recibimiento en el campamento sonaba a despedida. Digo sonaba por que en el arco final nos recibió un grupo de músicos típicos marroquíes.
Este nos acompañó durante la cena, que nos sirvieron en mesa junto a un coctel de delicioso sabor y color rosa.

Hoy, a pesar del cansancio, hemos disfrutado del viaje hasta Marrakech. Los contrastes en paisajes, caminos, pueblos y gentes, nos han acompañado en estas ultimas 6 horas de carretera.

La velocidad parece ser lo nuestro, así que de las primeras entrábamos en la ciudad, gritando y cantando de alegría y siendo recibida por familiares y amigos a la llegada.

Escribiendo estas líneas desde el sofá del hotel, seguimos sin ser conscientes realmente de lo que hemos vivido. Hoy ya empezábamos a contarlo y poco a poco íbamos asimilando.

Nos vais a disculpar, pero nuestras caritas de cansancio ¡no permiten un vídeo hoy!

Relax, paseo por la ciudad y mañana entrega de premios.

Prometemos que con el vestido de gala si habrá video.