Roses des SablesEn una etapa de más de 35 horas, es difícil resumir. Por muchas expectativas que te hagas, por mucho que te hayas imaginado, nada más lejos de la realidad.

Ya lo teníamos claro, pero la etapa de hoy podría llamarme perfectamente: ¡Yo quiero un Jeep!

Jeep nos ha dado la oportunidad de poder traer este coche al desierto, de poder conducirlo por estos caminos, de ser conscientes del rendimiento del gran automóvil. Nuestra casita, nuestro “tanque” se porta de maravilla, le pongas lo que le pongas por delante.

Empezamos muy bien, acortando distancias, hasta que nos perdimos ligeramente haciendo 15km de más. Luego nos hemos dado cuenta de que es algo bastante habitual. La pérdida nos supuso, más que kilómetros de más, perder bastante tiempo para poder avanzar durante el primer día antes del anochecer.

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Pasamos la noche en una llanura. La luna no nos quiso acompañar, por lo que la oscuridad era absoluta.

Unos minutos antes del amanecer partíamos para nuestra segunda jornada de la etapa maratón. Nos esperaban caminos de piedras, lagos secos, montaña, dunas y ríos…

Ya en el campamento, asimilando lo vivido, lo visto. Hoy lo hablábamos en el coche, entre bache y bache. Esta experiencia es de esas que no asimilas hasta que vuelves y pasan los días. Pero para eso aún queda. Seguimos reteniendo imágenes.

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