Salimos al campo. Nos subimos en nuestro “tanque” y salimos. En ese momento empezamos a ser conscientes. Tantos meses de preparación llegan a su fin.

Decían que nos íbamos a un rally-raid, que nos íbamos al Trofeo Roses de Sables. Decían, ellos, porque nosotras no éramos muy conscientes de lo que era.

Pero el otro día salimos al campo.

El Trofeo Roses des Sables es una competición únicamente femenina por el desierto del Sahara en la que lo importante es la orientación. No se trata de una carrera de velocidad, sino de llegar al punto marcado en el libro de rutas haciendo los menores kilómetros posibles, y sólo ayudados de una brújula.

La primera etapa comienza en Tánger y desde allí iremos bajando por el desierto del Sahara, entre dunas, arena y llanos, hasta llegar a Marrakech.

¿Nos acompañáis?

Poniendo cara de niñas buenas, “engañamos” a nuestro compañero Rafa Guitart, director de la revista Coche Actual, para que nos diera unas nociones básicas de conducción en campo.

Salir con el coche por el campo, cual paseo dominguero no es ninguna tontería. Gracias  a nuestro estupendo guía y profesor estuvimos horas rodando por caminos que unían la sierra de Madrid con Segovia. Bajo un soleado día de septiembre, nos subimos en nuestro nuevo coche, un Jeep Wrangler, nuestro nuevo compañero.

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Jornada divertida a la par que productiva. En primer lugar nos sirvió para ir acostumbrándonos a la conducción del coche, a tomarle el pulso, a tomarle las medidas, a no sentirte rara conduciendo desde las alturas de un coche, al que habría que quitarle la radio, ya que el ruido de su motor es la banda sonora perfecta para lo que está creado: para la aventura.

Por otro lado fuimos conscientes de hasta dónde pueden llegar estos coches. Una mide las cuestas, caminos y rocas desde la perspectiva de su utilitario, lo que implica varios “yo por esa cuesta no bajo”, “por ese camino no paso” o “con esa piedra pincho una rueda”. Pero no, por sitios en los que a más de uno, caminando, le costaría pasar, pasábamos con nuestro nuevo Jeep.

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Además tuvimos la parte teórica del “curso”. Funcionamiento y partes del motor, quitarle presión a las ruedas para las dunas, y sobre todo, cómo cambiar una rueda fueron alguno de los temas. Si, cómo cambiar una rueda. Porque aquí nosotras, acostumbramos a llamar al seguro en el momento del pinchazo, y la idea de levantar un coche de  toneladas, asustaba. En pasado, porque ya nos hacemos con ella. 🙂

El otro día salimos al campo, y se ve que eso que decían era verdad. Comienza la cuenta atrás.

Nos vamos.