SaharaDay2-2835SaharaDay2-2143Chema Martínez sigue al frente del equipo solidario Corre 1km+ en el Sahara Race, dentro de su gran reto de hacer un año el Grand Slam de las carreras de ultrafondo: los cuatro desiertos.
Hoy al terminar la tercera etapa ha podido llamarnos y pasarnos la siguiente crónica.
“Todo lo que tiene esto de duro lo tiene de bonito. Esto es realmente espectacular. Hemos tenido zonas de cañones tan espectaculares como el que podéis ver en la foto, hemos corrido con los camellos al lado (incluso hemos pasado por un pueblo que tenía un “camellódromo”, un hipódromo pero para carreras de camello), hemos tenido paisajes increíbles (sobre todo una zona por un lado salado inolvidable) y sobre todo hemos tenido arena de todos los colores. Hoy he ido más por la arena que en toda mi vida junta corriendo por la playa. Los cuádriceps los tengo listos del esfuerzo extra de correr por la arena, las hay que se pueden pasar corriendo y las hay de las que te metes hasta la rodilla. Al menos el tiempo acompaña; ha hecho sol pero no calor…¡aunque según digo esto parece que se levanta tormenta de arena y todavía quedan muchos corredores por entrar!
Hoy han sido otros 37’2 kilómetros para los que he necesitado 3 horas y 23 minutos. Con un sprint final para adelantar a un corredor local ya en el último kilómetro, por tercer día consecutivo he vuelto a entrar segundo (esta vez a 15 minutos de líder).
La novedad es que hoy nos hemos “mudado” de desierto. Hemos dejado la arena roja del Wadi Run y hemos corrido por la arena más blanca del desierto de Kaharazl. La verdad es que una experiencia intensa; el frío de la noche, dormir en el suelo, las ampollas (hoy he tenido problemas extras porque se me ha levantado la doble piel, el remedio casero que me pongo para poder seguir corriendo en estas condiciones)…pero realmente lo estoy disfrutando. Ayuda el que la convivencia es muy buena y además el equipo va fenomenal. Yo voy segundo en la individual y mis compañeros de Corre 1km+ van segundos por equipos. Falta un poco de marcha (a las seis estamos ya todos en la jaima para dormir) y también falta que consiga darle el punto a la pasta liofilizada…hasta ahora sólo he llegado a conseguir el nivel de “se deja comer”.
Mañana a las 8 de la mañana otra vez al frente para meternos otro maratón por el desierto. ¡A ver si las comunicaciones me dejan volver a conectar y sigo pudiendo convertir con vosotros la que es, sin duda, por encima de las Olimpiadas o de unos Mundiales, la experiencia deportiva más intensa que yo he vivido nunca!