Mes: octubre 2013

En directo con Jim Davis, el alma de New Balance

Muy pocas veces tenemos la oportunidad de estar frente a frente junto a uno de los grandes de la industria del deporte. Aprovechando la apertura de la espectacular tienda de New Balance en Barcelona, casi 500 metros cuadrados en un precioso edificio modernista situado en el número 47 de la Rambla de Catalunya, pudimos hablar con Jim Davis, el propietario y alma de New Balance. -¿Por qué decidiste en 1972 comprar New Balance y lanzarte a al negocio de las zapatillas para correr? -¡Porque era joven!. No pensaba tanto en las cosas como puedo hacerlo ahora. Estuve valorando opciones de distintas empresas. En esa época, ya era mucho si veías a dos personas corriendo por la calle, pero estuve observando en los ambientes de los gimnasios, de centros deportivos, y me fijé en que New Balance tenía una gran reputación entre los deportistas y ahí podía haber una gran oportunidad. Eso me dio el empujón necesario para lanzarme. -Has sido espectador de lujo de la evolución de las zapatillas modernas de running. ¿Cual es, en tu opinión, la mayor innovación en las zapatillas de running? -La mayor innovación es sin duda en el sistema de amortiguación. Las mejoras que se han hecho a lo largo de estos años han mejorado muchísimo las zapatillas. El resto de mejoras en lo que respecta a materiales, tejidos y demás, son secundarios. También...

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Un novato en la Nissan GT Academy

Pocas veces me he dicho a mí mismo eso de “¿Pero quién te ha mandado a ti meterte en esto?” como cuando tuve que arrancar por primera vez el Nissan 370Z Nismo de 344 caballos en el circuito de Silverstone.  El plan que nos habían preparado está diseñado para el programa conjunto que han creado Nismo (Nissan Motorsport) y GT (el videojuego de Playstation) para pasar de lo virtual a lo real. El reto era ver cuánto podíamos mejorar como pilotos de coche con 24 horas de estancia en la Nissan GT Academy. Como querían ver lo que podíamos evolucionar tras ese día de entrenamiento, lo primero fue ir al coche y ver el tiempo que hacíamos en el circuito que habían preparado (era en una pista auxiliar en Silverstone, no se usaba el propio circuito). El que tocaba domar era “sólo” un Nissan 370Z Nismo capaz de pasar de 0 a 100 en 5’2 segundos. No faltaban las buenas noticias…¡Efectivamente estábamos en Inglaterra, por tanto, volante a la izquierda y, todavía más complicado para la conducción, el cambio de marchas también había que hacerlo con la zurda!. Una vuelta de calentamiento en la que el instructor que va a mi lado me corrige la posición de la manos (en lugar de arriba me pide que sitúe los pulgares sobre la parte central del volante) y me recuerda la...

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K. V. Switzer: el reto del 261

“Cuando nos colocamos en la línea de salida para empezar la carrera Tom dijo: ¡Oh dios, llevas pintalabios! – Siempre llevo, ¿qué hay de malo en eso? – Alguien podría ver que eres una chica y no dejarte correr. ¡Quítatelo! – No voy a quitarme el pintalabios” Esta es la réplica que Kathrine Switzer le dio a su por entonces novio, “Big Tom”, justo antes de comenzar la Maratón de Bostón de 1967, que consiguió finalizar en 4 horas 20 minutos, y no sin incidentes. En una época en la que las mujeres tenían prohibida la participación en maratones, Switzer tuvo que probar a su entrenador, Arnie Briggs, que estaba preparada para uno de los mayores retos de un corredor. Para ello, tres semanas antes de la gran fecha, una veinteañera Kathrine realizó con Arnie un entrenamiento de 50 kilómetros. Tras aquello, Briggs se desmayó y al día siguiente fue a la habitación de Kathrine para pedirle que se inscribiera a la prueba. Con el dorsal 261, la joven estudiante debutó en el maratón, entre la sorpresa y buena acogida de los demás corredores. Con el grito de “fuera de la carrera, dame mi dorsal”, Jock Semple, director del evento, intentó quitarle el número, dejando la imagen que daría la vuelta al mundo, con la corredora siendo zarandeada por el organizador. A pesar de eso, pudo completar la prueba...

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El Método Fermín Cacho

El método de un campeón Este pasado verano se ha hecho justicia bibliográfica, al rendir tributo a uno de los iconos del deporte moderno español, el soriano Fermín Cacho. El campeón olímpico de los 1.500 metros en Barcelona 92 no tenía, hasta entonces, un libro “propio”, un texto biográfico que resumiera sus gestas, sus anécdotas deportivas, su impronta como atleta. Con el “Método Fermín Cacho” llega a las librerías la historia de este gran deportista, estratega de los 1.500 metros como pocos, uno de los hombres que ya está en los manuales de historia del atletismo mundial como el gran competidor que ha sido, al rendir el 110 por cien el día D y a la hora H. Por Vicente Capitán   ¿Alguien tiene un método infalible o al menos eficaz para lograr el éxito deportivo? Me temo que nadie y mucho menos en un deporte individual como el atletismo, en el cual las grandes citas se celebran cada uno, dos o cuatro años y el atleta se juega todas sus cartas en unos segundos, minutos, un par de horas máximo (en el caso del maratón). Aún así el “Método Fermín Cacho”, si es que existiera, sería acogido con agrado por preparadores físicos, entrenadores, atletas… ya que la metodología de trabajo del gran atleta soriano está claro que le produjo, en su época en activo, grandes, grandísimos réditos. Se...

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Everest o nada

Ultimamente me preocupa el hecho de que parece que se están eliminando los escalones intermedios en la “vida” de un deportista. Cada vez es más habitual el paso directo de principiante a superdeportista. Hablas con un amigo que hace un tiempo que no veáis y que no hacía nada deporte y de golpe y porrazo ha pasado a preparar un Ironman con un bagaje de un par de triatlones sprint y olímpicos como experiencia previa. Parece ya que uno no pudiera ser corredor si no haces maratón (bueno, me quedo corto, si no has hecho una prueba de ultrafondo de montaña), no se puede ser cicloturista si no has acabado la Quebrantahuesos, no se puede ser montañero sin hacer un “cuatro mil” o no se puede ser triatleta si no tienes tatuado el logotipo del Ironman en la pierna. O es para subir el Everest o no salgo de casa… Por supuesto que estos retos gigantescos son apasionantes, ese desafío que recordarás siempre, pero en mi opinión no hay que perderse lo emocionantes y lo divertidas que son las etapas intermedias. Hay que ir madurando como deportistas, ir acumulando experiencias, ir preparando el cuerpo y la mente para estar a la altura de los grandes retos. Estos grandes retos tienen además un alto coste personal, y en demasiadas ocasiones los deportistas perdemos un poco el norte y los convertimos...

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