Una media muy entera

Dicen que más vale tarde que nunca y la verdad es que hace ya más de tres semanas de esto, pero lo contaré igualmente. Si hay una Media Maratón con prestigio mundial, fama y calidad por el buen hacer de su organización esa es la de Lisboa. Este año cumplen su vigésima edición y nuestros amigos portugueses nos invitaron amablemente a ver la carrera, pero desde dentro. Qué gran oportunidad para disfrutar de las calles de esa ciudad que parece mecerse eternamente entre fados, adoquines y tendencias de vanguardia. Lisboa está llena de gentes amables, tiene un aire bohemio que te seduce con naturalidad… y los pastelitos de Belem son absolutamente incomparables. Qué gran oportunidad para saber qué se siente después de 21 km ‘y pico’ en las piernas, nunca había corrido esa distancia toda seguida.

En el centro Yolanda, Fran a la derecha y un servidor a la izquierda. De momento habíamos llegado al punto de partida del autobús de prensa.

En el centro Yolanda, Fran a la derecha y un servidor a la izquierda. De momento habíamos llegado al punto de partida del autobús de prensa.

 Nos alojaron en el hotel de la elite y eso supuso un pequeño lío para llegar a la zona de salida. Este año por primera vez las salidas son separadas entre los populares y los ‘pros’ y el autobús uniría el hotel con la zona de salida elite. Cortan todas las calles del área así que nos tocó ir en un autobús especial para periodistas, con el pase de prensa, hasta la emblemática salida en el puente 25 de abril, ese que parece el Golden Gate Bridge de San Francisco. El resto de periodistas nos miraba con cara un poco rara a Yolanda, Fran y a mi: no teníamos mucho aspecto de pertenecer al gremio, con mallas y sin cámara de fotos, pero teníamos el pase, que era lo más importante y pudimos llegar.

Una vez en la zona del puente bajamos del bus y nos convertimos en corredores, cambiando pase por dorsal. La propia organización nos aconsejó precaución con esta maniobra de ‘cambio de personalidad’ porque hay infinidad de policías y más miembros de Prosegur de los que jamás haya visto en toda mi vida, y ellos podrían no entender la jugada y mandarnos fuera. No hubo problemas aunque tuvimos que esperar hora y media hasta el comienzo de la prueba y se nos hizo un poco largo.

 

Nunca había visto más guardas de Prosegur juntos

Nunca había visto más guardas de Prosegur juntos

Hasta el km 10 tuve la sensación de dejarme ir sin grandes penalidades, el ritmo me parecía perfectamente mantenible, e incluso llegué a pensar que podría aumentarlo un poco en la segunda parte. Me llevó 49 minutos pasar por ‘los 10′. Lo que tiene no haber corrido con regularidad es la sensación que tuve después, hasta el km 12 fui como pude pero manteniendo la decencia deportiva… raspando la hora, y a partir del 15 me costó un triunfo. ¿Cómo podía ser que me estuviera resultando tan cansado el esfuerzo si puedo estar con la bici por el monte 3 horas sin inmutarme, con subidas y bajadas potentes? ¡Está claro que el running is different!

 

La imagen de la salida es impactante, los corredores, entre los que hay más participantes de la ‘Mini Maratona’ de 6 km que de la Media, ocupan todo el ancho del puente y toda la longitud que abarca la vista. Por fin se acerca el gran momento, ya estamos deseosos de dar zancadas… ¡ya!

Una maravilla correr sobre el '25 de abril', me encantó estar allí

Una maravilla correr sobre el '25 de abril', me encantó estar allí

 La sensación es genial y el puente parece interminable, casi 3 km y medio de carretera suspendida del cielo. El recorrido se ha hecho en esta ocasión pensando en los récords, así que es muy llano pero resulta un poco aburrido, avanzando hacia el este y pasando por la Praça do Comercio, girando 180º al final del puerto y luego volviendo hacia el oeste hasta más allá de Belem, para volver sobre nuestros pasos hasta la meta al lado del impresionante monasterio de los Jerónimos. Correr sobre el puente 25 de abril fue una sensación muy especial

 

Unos vienen y otros van. Me crucé con el keniata Silas Sang, vencedor de las ediciones 2007 y 2008, y el móvl me permitió inmortalizar el momento. En esta ocasión entró el 12º a meta y 'nuestro' Chema Martínez quedó delante de él.

Unos vienen y otros van. Me crucé con el keniata Silas Sang, vencedor de las ediciones 2007 y 2008, y el móvl me permitió inmortalizar el momento. En esta ocasión entró el 12º a meta y 'nuestro' Chema Martínez quedó delante de él.

Con la sensación de que estaba haciendo un maratón y pensando que en ‘los 42 están fuera del alcance de los mortales no entrenados’, llegué a meta después de una pequeña alegría final en las piernas. Solazo, día excelente, un helado para cada participante al acabar y el placer de haber podido con ‘la Meia’, aunque fuera en 1 hora y 49′. He conocido mejores momentos deportivos, pero en el fondo estaba satisfecho de poder estar allí, teniendo en cuenta lo poco que he corrido este año, disfrutando de lo mejor del running y del placer de viajar a un sitio con encanto.No se me olvidará fácilmente ese día, con el récord mundial del eritreo Zersenay Tadesse, unos estratosféricos 58’23″. Con Chema compartimos impresiones en el hotel. Quedó el primero de los ‘no africanos’, en undécima posición con ‘sesenta y dos minutos (como él mismo decía) y 52 segundos’, después de una carrera en la que más de uno se suicidó de salida. ‘Salimos fortísimos, hice el primer kilómetro a 2’48″ y me iba quedando descolgado de la cabeza.¡Si a este ritmo es imposible acabar! La carrera fue una locura, muchos la pagaron y se fueron quedando por el camino.’ En mujeres la española María José Pueyo rozó el podio, acabando cuarta con 1h 13′ 21″, su mejor marca personal: hizo una excelente carrera. Al acabar, cansancio y euforia aparte, te queda esa sensación de “seguro que lo podría hacer mucho mejor, si siguiera un plan y saliera tres o cuatro veces por semana…”. El gusanillo del running pica que da gusto, así que seguro que nos vemos en alguna otra prueba, si las bicis me lo permiten. 

Me costó un triunfo acabar, no me imagino con el doble de kilómetros en las piernas. ¡Pero cómo engancha esto...!

Me costó un triunfo acabar, no me imagino con el doble de kilómetros en las piernas. ¡Pero cómo engancha esto...!

 

Con el gran Chema... ¡qué poderío!

Con el gran Chema, que se está metiendo entre pecho y espalda un pastelito de Belem... ¡qué poderío!

De no ser por este cartel hubiera ido más rápido...

De no ser por este cartel hubiera ido más rápido...