Como muchos fines de semana, mi amigo Santi de la tienda Activity Bike del Escorial, me llamó al móvil. “Hemos quedado para montar mañana, pero no va a ser como otras veces, tienes que venirte porque vas a alucinar. Viene Luis, que tuvo un accidente con la moto y no puede andar pero hace descensos con su bici especial de tres ruedas. Es una pasada ver cómo se tira por los caminos.” La causa me pareció más que razonable de cara a tener una buena excusa en casa con la que ausentarme toda la mañana en lugar de las 2 a 4 horas que me tomo como mucho.

Llegué al lugar de la cita con las piernas duras como piedras, habíamos quedado en la parte alta de la calle más empinada de mi pueblo, Cesáreo Pontón, por donde sube la mítica “Carrera del Rock&Roll” con sus desniveles de más del 23% e iba apretando para estar allí pronto, pero al llegar arriba se me relajaron al momento. Allí estaban Santi, Carlos y Luis, el protagonista de estas líneas, con su pickup, moviéndose sobre su silla de ruedas. Luis estaba preparando su superbici “handbike” en la que pedalea con las manos. Bueno, pedalea, frena, controla y cambia de marcha con las manos. No me voy a quejar nunca más de lo que tardo en los preparativos para salir a pedalear al monte, comparado con lo poco que tardo en estar listo para correr a pie. Luis tiene que hacer frente a un autentico ritual cada vez que emprende ruta, largo, minucioso y sistematizado. Pone un cojín de aire en el asiento (no tiene amortiguación atrás), las cintas y los mosquetones para asegurarse las piernas, el cinturón para sujetarse bien al asiento, sus protecciones y casco integral atrás para la bajada, su minicámara GoPro para grabar los descensos, herramientas, móvil… ¡Ufff!

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Luis, en “modo subida” (sin protecciones todavía), con su súper bici y sus “súper poderes” para bajar por los caminos de cabras

La verdad es que empecé a intuir su edad cuando me habló de sus compañeros de fatigas, algunos de los cuales conozco… ¿que tienes 51 años? ¡Joer, chaval, pues qué bien los disimulas! Su lesión medular le habrá quitado movilidad en las piernas pero no veáis lo bien que tiene el resto del cuerpo, especialmente la cabeza, lo más importante. En su bici se ha hecho una labor de “tuning” digna de un ingeniero industrial… “esta articulación es una porquería, le cambié los casquillos por este rodamiento enorme y ahora va mucho mejor, ¿y el cambio?, eso sí que tiene delito, va tan cerca del suelo que rompía uno por cada excursión, ahora con este protector, que he tenido que ir mejorando según lo probaba, ya me aguanta. El cinturón también estaba muy mal solucionado, tiene que agarrar desde abajo no desde atrás, para poder ejercer control con la cadera…” Desde luego en el equipo de diseño inicial de tu bici no habrías tenido precio, Luis, le has dado un buen repaso a los ingenieros alemanes.

El recorrido previsto para esta mañana tiene desniveles más que importantes, con fortísimas rampas. Empiezan la labor de remolque Carlos y Santi, con una cuerda elástica amarrada a su bici cada uno. La bici de Luis tiene desarrollos suficientes para subir casi por cualquier sitio, pero preferimos solidarizar nuestras fuerzas y ponerlas en común para ir todos juntos. ¡Nos movemos! A mitad de camino le doy el relevo a Santi. A Carlos no parece hacerle falta, está bien fuerte el tío. La verdad es que cuesta lo suyo, hicimos un buen entrenamiento, sobre todo en las rampas finales de Abantos, empinadas como un demonio.

El día es perfecto y soleado a pesar de que el calendario afirma que estamos en diciembre. Un ratito de relax en la pradera de Malagón, disfrutando de las vistas y del aire puro y nos preparamos para bajar. Luis se nos pone “de gladiador romano”, vamos a recorrer un sendero en el que he visto bajarse de la bici a más de un biker en alguna trialera. El control de Luis no le viene de unos días atrás, está claro que para pasar con su bici por las rocas y las bajadas como lo hace ha tenido que echarle unas cuantas horas al deporte.

Luis en “modo downhill” con su casco, cámara sobre el casco y protecciones.

Lo más impresionante es ver cómo aborda las zonas de más desnivel, la longitud entre ejes de su “invento” y su centro de gravedad atrasado le permiten bajar pendientes de las que da miedo mirar abajo, con una seguridad pasmosa. El punto débil de su bici son las medias laderas, cuando se inclina lateralmente si tiene la mala suerte de pillar una piedra es fácil volcar de lado, como de hecho nos pasó en dos ocasiones. Las protecciones cumplieron su misión y no hubo problema. Si tuviera amortiguación atrás, como nuestras bicis, seguro que no le pasaría esto. Luis sigue investigando y probando su máquina de saborear la libertad a pedales. En la foto de la izquierda le veis, en “modo descenso” con su mini cámara, las protecciones y el casco integral.

“Lo que tienen que hacer las personas como yo es salir, no quedarse en casa viendo el fútbol”. Uno de los  grandes objetivos de Luis es movilizar a la mayor parte de lesionados medulares posible. Que él practica con el ejemplo nos queda claro, no tienes más que teclear “notequedesencasa” en YouTube para verle con su bici en acción. Y no es éste el único deporte que practica, a Luis le va también la marcha del esquí y hasta del kitesurf. Precisamente cuando estuvimos ruteando juntos nos habló de la fiesta que estaba montando para potenciar el deporte invernal, el domingo 13 de diciembre en el Centro Comercial El Bulevar, de la Moraleja (Alcobendas), con su club www.boladenieve.org que admite, con sus propias palabras, a “cojos, no cojos y sobre todo a personas cojonudas.”

Al acabar nuestro paseíto con Luis Serrano, ahí están las ‘fuerzas brutas’ de la aventura, a la izquierda con Santi, en el centro Carlos y a la derecha un servidor.