El retorno de David Meca

David Meca con sus 10 medallas de Campeón de España 2013

David Meca con sus 10 medallas de Campeón de España 2013

David acaba de volver de Fuerteventura, exultante tras su participación en el Campeonato de España de Natación Máster en piscina de 50 m. Hacía 20 años que no competía en piscina, desde su paso a la larga distancia donde fuera campeón del mundo de 5, 10 y 25 km, pero parece no haber perdido la forma, ya que de diez pruebas en las que ha participado, ha obtenido diez victorias: diez medallas de oro y diez títulos de campeón de España, con dos nuevos records nacionales.

Defendiendo los colores del Club Natación Metropole de Gran Canaria, David se llevó el oro en las pruebas de 800 libre, 400 libre, 400 estilos, 200 estilos y 200 mariposa, estableciendo récord de España en ambas pruebas de estilos. ¡Enhorabuena por tu vuelta a las competiciones, David!

Postales desde el infierno

fizsablesQué es lo que lleva a un grupo de personas a correr por el desierto 240 kilómetros en seis días, superando un mar de dunas de arena, con temperaturas de más de 50 grados, cargando sobre la espalda la comida o la ropa que necesitas en esos días y con el agua justa que necesitas para sobrevivir? ¿Qué lleva a un grupo de personas a la carrera más dura del mundo?. La aventura empieza por ese espíritu del deportista de querer siempre un kilómetro más.
Por Elena Leal y Fran Chico

El Maratón de Sables es conocido como la prueba más dura del mundo. 240 kilómetros por el desierto marroquí en autosuficiencia es el reto. Muchos de los lectores de Sport Life hemos soñado con esta pesadilla. “¿Seré capaz de terminarlo?”, ¿Estará a mi alcance?”. Para acercarte a la respuesta seguimos hasta el desierto marroquí al equipo de Corre 1km+, el equipo de empleados del Banco Santander capitaneado por el campeón del mundo de Martín Fiz y José Luis Gómez Alciturri, director general y director de Recursos Humanos, que se enfrentaron al gigantesco desafío de las arenas. Eran nueve y todos ellos regresaron victoriosos con su medalla de finishers al cuello. Con ampollas de las que dejan huella de por vida pero con la satisfacción de haber contribuido con el esfuerzo de su vida al proyecto solidario de Corre 1km+ . A través de esta iniciativa contribuyen, con Cruz Roja, a que parados de larga duración en España pueda también salir victoriosos del gran desafío que supone ahora mismo en nuestro país salir de la situación de desempleo.
Para seguir los pasos del equipo seguimos las huellas que dejaron en las arenas del desierto tres de los componentes de Corre 1km+.

TE VUELVES COMPLETAMENTE BASICO. SOLO TE IMPORTA COMER, BEBER, DORMIR, HACER TUS NECESIDADES Y PODER CAMINAR

“Sables es mucho más que los seis días de infierno en el desierto; son los nueve meses que estás preparándote para vivir esa aventura. Pensando mil veces qué llevar en la mochila, la comida, las horas de entrenamiento por montaña con la mochila cargada de 8 a 12 kilos”. Quién lo cuenta es Luis Gutiérrez, 32 años, que recuerda el “recibimiento” que le dio el desierto. “La primera noche tuvimos tal tormenta de arena que la jaima te daba en la cabeza. Dentro del saco y con el pijama térmico estabas helado de frío. Y en Sables dormir bien es casi tan importante como comer…y el tercer día se pinchó la colchoneta y ya no seguí cargando con ella, directamente al suelo”.
El primer día el millar de participantes en la Maratón de Sables se enfrentaron a 37 kilómetros: “Fue una etapa muy incómoda, con mucho desnivel, no parábamos de subir y bajar. Yo nunca había corrido con bastones y aprendí a hacerlo allí. Eran muy importantes para descargar las piernas, sobre todo en la zona de dunas era como tener cuatro piernas. El problema era la mochila, yo acabe la etapa pensando que esto era imposible y de los 8 kilos largos lo dejé en 7 quitando todos los caprichos que llevaba”.
“La segunda etapa era más corta, 30 km, pero fue durísima pero a la vez que espectacular. Recuerdo especialmente un tramo de 5 ó 6 kilómetros que hicimos por una cresta de una montaña de no más de 2 metros de ancha y con precipicios de 200 metros a ambos lados. Las vistas eran de las que no olvidas en la vida. Había zonas tan empinadas que habían montado cuerdas. Ese día sufrí mucho, llegué la jaima mediomareado. Martín Fiz definió, con mucho humor, la dureza cuando llegó al campamento y dijo: “Deben sobrar un millón de personas en el mundo y aquí se han propuesto eliminarlas de mil en mil”.
La tercera etapa, de 38, Luis la recuerda “como más llana, pude correr bastante”. Era la víspera de la etapa reina: la de 75 kilómetros. “Corrí los primeros 35 kilómetros y luego llegamos a una zona de dunas de 20 kilómetros. Allí se reunió lo que es el desierto. Un mar de arena, las dos de la tarde, 55 grados, de agua justitos. Fueron 11 horas, la última hora y media de noche. Me llamaba la atención que en medio de la oscuridad aparecía un grupo de niños que no sabías ni dónde salían ni cómo se orientaban. Su campamento debía estar de cerca pero ellos no tenían ni agua, ni barritas, ni frontal, ni nada. También recuerdo que en la parte final nos pasó un grande del ultratrail como el italiano Marco Olmo con sus más de 70 años y es impresionante que no le puedas seguir. Esa noche el dolor de piernas era tal que no podíamos dormir y salimos a dar un paseo”.
Respecto a la comida, “creo que la planificamos bien. A base de puré de patatas, los liofilizados de pasta boloñesa, frutos secos jamón y para desayunar muesli con agua. Era más problema el agua. No faltaba pero iba justa. De los 12 que nos dieron en la etapa larga me bebí 10 litros y medio y me quedaba litro y medio para cenar, lavarme los dientes y pasar la noche tras la mayor paliza de mi vida cuando el cuerpo te pide hidratarme y enseguida tienes la boca seca”, recordaba Luis.
Tras el día de descanso (“en la que nos dieron una Coca-Cola de premio”), quedaba la última gran etapa: otro maratón de 42 km. “Yo tuve suerte y sólo tuve dos pequeñas ampollas que no me molestaban para correr. Ya en casa se me cayó una uña. El último día con Gonzalo (Cisnal), con el que me hice un buen equipo porque yo daba el toque conservador y él era más pasional, de arriesgar más, corrimos los 42 km. Más que el momento en el que pusieron la medalla recuerdo los últimos 5 km. Era una recta en el desierto y se veía el final desde 5 kilómetros antes. “He sufrido mucho, he visto el infierno, he tenido momentos extremos como en la etapa larga en una zona de sal blanca en la que rebotaba el sol y el calor era inaguantable, pero todo lo he disfrutado. Hemos tenido la ventaja de ser un equipo muy unido, con un fondo solidario que te hace más fuerte en los momentos de duda y además con dos capitanes que nos han liderado, con Martín Fiz que no sólo es un máquina en lo físico sino que la persona más cercana que puedas imaginar, y con José Luis Gómez Alciturri, que es un verdadero ejemplo de que las limitaciones nos las ponemos nosotros. Me acuerdo un día que estábamos todos en sesión de penas, que si mi ampolla, que el calor, que si me falta agua, que si la colchoneta pinchada y José Luis solamente dijo: “yo no he venido aquí a quejarme”. Con una frase todos nos dimos cuenta de que a Sables sólo se le vence si no dejas que los problemas crezcan en tu mente.
De Sables, Luis destacaría “lo básico que te vuelves. Sólo te importa, comer, beber, dormir, hacer tus necesidades y poder caminar. Cuando vuelves al hotel, no sabes cómo sienta esa primera ducha y lo raro que se hace mirarte al espejo después de nueve días “.

LO MEJOR NO ES LA MEDALLA DE FINISHER, ES LA CONVIVENCIA CON GENTE DE TODO EL MUNDO
“Yo primero me apunto y luego pienso”, nos dice Ute Stammeyer (46 años) sobre si reflexionó mucho antes de aceptar formar parte del equipo de Corre1km+ para la prueba más dura del mundo. “Luego, según vas reuniendo información sobre Sables le vas cogiendo más respeto”. Ute practico la natación desde niña y no fue hasta que tenía 22 años que empezó a correr. En 2001 corrió su primer maratón (lleva 15) y hace tres años se inició en el triatlón y ya tiene en sus piernas cinco “Medio Ironman”.
Ute compaginó el intenso entrenamiento para Sables con su trabajo (que le obliga a viajar bastante) y con su familia (tiene un hijo de 9 años). “Iba haciendo lo que podía del plan y hasta diciembre estuve entrenando bien”. En enero comenzó con molestias que terminaron en una fascitis plantar que le llevó a tener que parar de correr completamente durante tres semanas. “Traté de mantener la forma con el spinning, la bici de montaña, pesas en el gimnasio…”. Dos semanas antes de la gran cita en el desierto Ute no se veía allí. “Lesionada, sin haber entrenado nada corriendo y lo peor, Pablo, mi marido, había vuelto de un viaje en África enfermo con múltiples órganos afectados y estaba en el hospital”.
Sin embargo, la tormenta aclaró. Pablo salió del hospital y Ute subió al avión con destino a las grandes dunas de Marruecos con la gigantesca duda de cuánto aguantaría su dañado pie. “La primera etapa me agobié porque intentaba correr y no podía. En un momento de la prueba coincidí con Alberto, un gallego que hacía su tercer Sables que me dijo que él no iba a correr nada, que quedaba mucho Sables por delante. Lo reflexioné, me relajé y comencé a caminar. Al día siguiente se unió a nosotros Ana, también del equipo Corre 1km+, y los tres juntos vencimos a Sables apoyándonos en los malos momentos los unos a los otros. Lo mejor para mí de esta prueba no son los paisajes, ni tener la medalla de finisher, es la convivencia con gente de todo el mundo”.
Para Ute “caminando te cansas menos, reduces riesgo de ampollas y de dolores musculares pero mentalmente es muy duro. Piensas que te quedan 10 km y eso en tiempo son todavía otras 2 horas y media antes de llegar al campamento y poder descansar. En la etapa larga estuvimos 19 horas en marcha y sólo paramos dos veces a comer y en total fue media hora. A mí se hacía más duro el peso de la mochila que los kilómetros, llevaban peor los hombros que las piernas”. Ute no quería marchar de Sables sin hacer una etapa corriendo. “Del último maratón hice 26-27 km corriendo a base de sufrir y apretar los dientes”. Lo que está claro es que nada es gratis en Sables. Al poco de regresar a Ute se le rompió las fascia lata y ahora tiene por delante una larga recuperación que no ha frenado su alma de deportista. “Estoy buscando travesías de natación para hacer este verano”.
Recuerda con especial cariño las estrellas de la interminable noche de la etapa maratón (“apagábamos los frontales para poder disfrutarlas”) y “un chorizo gallego que sacó Alberto en el último control de la etapa maratón y que lo mezclamos con el puré de patata que habíamos hecho con agua fría porque no teníamos infiernillo. Seguramente es la comida que máshe disfrutado en mi vida. En Sables te da igual lo que comes, simplemente lo que quieres es comer para no tener hambre”.
Y aunque parezca increíble, todo, hasta Sables, tiene un final. “El momento más emotivo de la carrera ha sido, sin duda, la llegada que es cuando se te hace evidente por primera vez todo el esfuerzo acumulado durante una semana y que has realmente terminado la carrera. Es una mezcla de inmensa alegría pero también de tristeza porque todo se acabó, el sufrimiento, el calor, dormir en el suelo, estar una semana con la misma camiseta, pero también el compañerismo, los paisajes… Fue muy especial acompañar con el resto del equipo de Corre 1km+ a Ana, Martin y Juan Carlos que era los últimos que faltaban por cruzar la línea de meta en la etapa final. Y sobre las diez pusieron música de rock a todo volumen para la llegada de los últimos corredores, entre ellos un ciego que completaba su 10º Maratón de Sables”.

Como anécdota, el siempre tema complicado del baño para las mujeres. “José Luis que ya había terminado un Sables nos contó que al principio la gente se va lejos, lejos del campamento y después de cada etapa cada vez te acercas. Es que ya no puedes caminar y ya te da todo igual”.
Ute quiere destacar la oportunidad que le ha dado “el Banco Santander donde trabajo de vivir esta aventura y además hacerlo de forma solidaria, ayudando a Cruz Roja a paliar los efectos de la crisis en España. Es muy gratificante poder dedicar el esfuerzo de uno a una buena causa. También quiero agradecer a todos los compañeros, comenzando por los capitanes Martín y José Luis, lo respaldada que me sentí allí. Simplemente el detalle por ejemplo de Juan Carlos de estar esperando cada día a que entrara en meta para agarrarme la mochila y coger los tres litros de agua que te dan al terminar cada etapa que me pesaban como 20. Era incapaz de quitarme la mochila. Y no me quiero olvidar de los familiares y amigos cuyos mensajes nos llegaban a la jaima y casi daban tanta fuerza como la comida esa de astronauta que teníamos”.
Y al regresar a casa el reencuentro con Miguel, su hijo. “Está superorgulloso, es mi mejor fan, le cuenta a la gente que su madre ha hecho 240 km por el desierto caminando”. Ute volvió a casa pero algo de ella se quedó allí entras las dunas y el terreno pedregoso que tanto la hizo sufrir. “Estuve dos semanas sin aterrizar. Todas las noches soñaba con la jaima. Sables me ha inspirado muchísimo, más que como deportista como persona”.
“EL ENEMIGO ES TAN GRANDE QUE TODO EL MUNDO UNE SUS FUERZAS”

“Yo era de los que siempre estaba haciendo deporte, pero que nunca participaba en competiciones. Jugaba mucho al fútbol y precisamente así me fastidié le menisco. Un compañero del Banco me contó que él había tenido el mismo problema y que ahora se dedicaba a correr y que iba a hacer el Maratón de Madrid. Me compré unas zapatillas y allí fue fui. De eso hace sólo 6 años”.
Juan Carlos Albarrán fue el caso contrario de Ute: llegó a Sables muy en forma. “De hecho, yo hubiera entrenado más, pero me aconsejaron ser más conservador para evitar el riesgo de lesión”. Los dos primeros días fueron perfectos. “Los hice casi completamente con Martín Fiz y eso fue un regalo extra. El problema llegó en la tercera etapa. Tras pasar los primeros controles notaba como se me cocía el pie y me surgió una ampolla bajo la planta, lo tenía tan inflamado que en las zonas de mucha arena. Pasaron Emilio, Luis y Gonzalo que se empeñaron en dejarme sus bastones pero soy muy cabezón y no me dejé convencer. Cuando llegué a meta me fui directo a la enfermería. Al día siguiente era la etapa maratón y ya salí todo vendado. Corrí hasta el punto de control 2, aguantando el dolor (sobre todo cuando iba por arena era como si me lijaran el pie) pero el cuerpo es más listo y se fue cargando la otra pierna. Cuando iba por el kilómetro 50 decidí seguir ya caminando. Para colmo me salió una ampolla en el otro pie y ya iba como Chiquito de la Calzada. Fíjate cómo iba que me pasaban unos andando y me pasaban como Usain Bolt, en un minuto ya no les veía. Buscando el lado positivo, pude ver otra carrera. Y es que en Sables hay tres grupos: los que luchan por la victoria, dónde estaba el impresionante Miguel Capó, otra gente que viene preparada para correr (como empecé yo) y un montón de gente que viene como al Camino de Santiago, dispuestos a caminar y luchar el tiempo que haga falta bajo el calor de día o en la noche para vencer a Sables”.
Juan Carlos destaca sobre todo la solidaridad. “Te vuelves vulnerable y el rival, la prueba, es tan fuerte que todo el mundo une sus fuerzas para vencerle. Da igual los idiomas, todo el mundo habla con todo el mundo. La gente es muy solidaria. Todo el mundo te dice su frase de ánimo, yo como me llamo Juan Carlos era “King of Spain”.
En la última etapa volvió a tener como compañero de fatigas (nunca mejor dicho) a Martín Fiz. “En distintas circunstancias, que es lo grande del deporte, volví a hacer la etapa con él, que decidió renunciar a su clasificación, que podía ser podio en veteranos, para acompañarnos a su mujer Ana y a mí que éramos los más rezagados del equipo solidario Corre 1km+. Fue emocionante ver como el resto de nuestros compañeros estaba esperándonos a 50 metros de la meta para hacer con nosotros los últimos metros. De Sables me quedo con ese momento y con los mensajes de apoyo que llegaban de familiares y amigos”.
¿Es tan duro Sables como cuenta su leyenda? Para Juan Carlos “es peor de lo que me esperaba. Es que no es lo mismo imaginártelo que cuando lo vives en tus propias carnes. Yo he tenido que sufrir con las ampollas pero he visto a gente pasarlo realmente, llegar al punto de poner en juego la salud. Recuerdo un corredor de la jaima de al lado que por un golpe de calor iba desvariando y le retiró la organización cuando le quedaban 12 kilómetros sólo para colgarse de la medalla de finisher. Así de duro, llámalo cruel si quieres, es Sables”.

La portada de Javi

Creo que todos los lectores de Sport Life estaréis de acuerdo que nadie se merecía más una portada que quién la ocupa este mes. Tengo que reconocer que ya hace años tendríamos que haber sacado a Javier Gómez Noya en nuestra portada. Y no sólo porque sea uno de los mejores triatletas de la historia sino porque es un deportista (en todo el sentido de la palabra) excepcional.
Demostró un espíritu de superación impresionante cuando con menos de 20 años salió adelante cuando le quitaron la posibilidad de competir por un problema en su corazón; con humildad llegó a ser campeón del mundo y todo parecía encaminado a que se coronara como campeón olímpico en Pekín. Ya sabemos ese gran defecto que tenemos en España de que sólo nos preocupamos de ciertos deportes cada cuatro años (de aquellos en los que se ve opción de medalla). Javi allí se quedó a las puertas del podio (fue cuarto) y para esos que se hacen “expertos” cuando llegan los Juegos Olímpicos fue una decepción.
El triatleta gallego siguió su camino y cuatro años después esta vez sí volvió de Londres con un metal al cuello. Ni le cambió el golpe de Pekín ni la plata olímpica de Londres. Sigue siendo un deportista ejemplar, querido por los rivales a los que gana una y otra vez, y admirado por los que siguiendo sus pasos están llegando a cientos al mundo del triatlón. Por cierto, para que dure el boom del triatlón popular es importante poner bien las bases y cuidar puntos como el precio de las inscripciones o el exceso de competiciones que se hacen tal competencia que pueden acabar por “aniquilarse” las unas a las otras.
Javier, que en los últimos meses ha roto todos los esquemas ganando desde el Mundial de X-Terra, al Triatlón de Alcatraz o hace un par de semanas el Campeonato de Europa de Media, es un realmente un gran ejemplo para todos los chavales que quieren ser deportistas (no digo profesionales, que para ese hay que nacer ya con unas condiciones). Para mí ahora mismo se merece estar en el grupo de los Nadal, Alonso o Gasol. Es un deportista para seguir disfrutándole y para lucirle como hacemos, por fin este mes, en la portada de Sport Life.

Por Fran Chico
@franchicosport

Para más información del Sport Life en junio http://www.sportlife.es/deportes/articulo/consigue-con-sport-life-el-poster-gigante-de-nutricion-deportiva

¿Te atreves con la montaña?

Correr, correr, correr… saludable, apetecible, competitivo, pero más de lo mismo al cabo de un tiempo puede acabar con nuestra pasión por el running. Por eso, desde Sport Life  queremos animaros con estas líneas a que os atreváis con la montaña, con el trail running que tan de moda se ha puesto, pero que aún sigue siendo una disciplina desconocida para la mayoría de los cientos de miles de corredores en nuestro país.

Por Vicente Capitán / Fotos: RTR

Y por qué no atreverse con una incursión en alguna carrera de montaña. Para empezar conviene desmitificar aquello de que “correr por la montaña es para superatletas o para colgados del riesgo”, según el prisma con el que se evalúe. Competir por montaña no tiene por qué ser peligroso, ya que hay numerosas carreras en las que el terreno no es muy técnico, discurriendo las mismas por sendas o caminos forestales en buen estado y la mayor dificultad estará en los desniveles acumulados. Y a fin de cuentas, ¿qué problema os puede suponer levantar el pie en lo que a ritmo se refiere? Si la dureza de algunas rampas nos llevan a andar en determinados momentos, tranquilos, que ya volveremos a correr cuando el perfil lo permita y os aseguro que el ejercicio físico será más que interesante, porque en estas competiciones la mentalidad para no entregarse y seguir peleando por llegar a meta nos aportará grandes beneficios para posteriores carreras en ruta tradicionales, al margen del fortalecimiento muscular implícito en cualquier actividad física por terrenos abruptos sin apenas descanso. Igualmente, esta recomendación de levantar el pie, la hago pensando en las bajadas, en ocasiones peligrosas por la falta de hábito y técnica de carrera adecuada, por lo que lo más importante será la prudencia, trotando muy suave si es necesario, incluso andando, sin pensar en si me pasa fulanito o menganito.

 

El ambiente en las carreras de montaña es fantástico, ya que lo deportistas nos pelean contra el crono, si no contra el terreno y el trazado y el onjetivo para la gran mayoría es llegar y saber sufrir en los momentos puntuales

El ambiente en las carreras de montaña es fantástico, ya que los deportistas no pelean contra el crono, si no contra el terreno y el trazado y el objetivo para la gran mayoría es llegar y saber sufrir en los momentos puntuales. A diferencia de las pruebas de asfalto, apenas hay tensión en los momentos previos a la salida, porque cada deportista coge su ritmo en función del recorrido y según sus sensaciones sin preocuparse de los rivales.

 

Para federados y para los que van por libre

Hoy en día, las carreras de montaña han crecido por todo lo ancho y largo de la geografía española y las hay de todo tipo de distancias y desniveles. Desde las habituales competiciones oficiales que rige la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME), que suelen rondar no menos de 30 km, además de la explosiva especialidad de los Kilómetros Verticales (no recomendables para iniciados), hasta aquellas que se mueven en kilometrajes de 10-15 km, que tienen su propio campeonato de España organizado por la Real Federación Española de Atletismo, y que se organizan igualmente en muchos circuitos regionales o nacionales al margen de calendario federativos.

En este sentido hemos estado en la Races Trail Running patrocinadas por adidas y El Corte Inglés y consideramos que son una gran elección para aquellos que seguís dudando en dar el paso hacia el pedestrismo montañero. El año pasado este circuito nacional contó con 2.500 participantes que se repartieron en seis pruebas celebradas en las provincias de Madrid, Segovia, Toledo, Álava y Huesca. En este 2013 se repite el número de carreras en el calendario (6) pero cambian algunas localidades, quedando las fechas del siguiente modo: 14de Abril: Hoyo de Manzanares, Madrid (12 km); 26 de Mayo: La Pinilla, Segovia (12 km); 16 de Junio: Vitoria-Gasteiz, Álava (16,5 km); 22 de Septiembre: San Quirtze del Vallés, Barcelona (12 km); 20 de Octubre: “La Montaña Solidaria” San Lorenzo del Escorial, Madrid (20 y 42 km); 3 de Noviembre: Vall d’Uxo, Castellón (12 km).

 

Nuestro "jefe" Fran Chico es un habitual de estas carreras de montaña que se celebran en el entorno de la Sierra Madrileña. Su objetivo, como el de  la mayoría, salir da la rutina del "correr urbano" y descubrir sensaciones diferentes en la naturaleza.

Nuestro “jefe” Fran Chico es un habitual de estas carreras de montaña que se celebran en el entorno de la Sierra Madrileña. Su objetivo, como el de la mayoría, salir da la rutina del “correr urbano” y descubrir sensaciones diferentes en la naturaleza.

 

Las Races Trail Running, una gran elección

De momento en las dos primeras carreras disputadas, el cupo máximo de inscripción se ha cumplido, con 1.000 dorsales en Hoyo de Manzanares y 500 en La Pinilla. Para que os hagáis una idea, en la primera carrera el triunfador Jesús de la Morena, ganó con con 44:43, en una carrera con un perfil variado, con subidas, bajadas, llano, un continuo y divertido rompepiernas, que como se deduce del crono, permitía correr todo el tiempo a quien tuviera el físico para ello. María Jara, la primera fémina y Luna García, segunda, bajaron de la hora al llegar a meta. Fueron 550 metros de desnivel, con una pendiente máxima del 14,3 por ciento y bajadas tendidas con algunos tramos de hasta el 12,3 por ciento, por caminos, senderos y trialeras, a veces con piedras sueltas. Como ya he señalado un poco de todo, pero apto para todos los públicos.

La alternancia de subidas y bajada suele ser la nota dominante y se recomienda tomárselo con filosofía en la duras subidas y especialmente en las bajada más pronunciadas, sin asumir demasiados riesgos ya que poca gente domina la técnica de carrera en decensos muy pronunciados y el riesgo de caída es alto. Trotar suave o andar en determinados momentos es un buen consejo.

La alternancia de subidas y bajadas suele ser la nota dominante de la carreras de montaña más populares. Se recomienda tomárselo con filosofía en la duras subidas y especialmente en las bajadas más pronunciadas, sin asumir demasiados riesgos ya que poca gente domina la técnica de carrera en descensos exigentes, tanto por el perfil como por el terreno con piedras sueltas, trialeras, etc y el riesgo de caída es alto. Trotar suave o andar en determinados momentos es un buen consejo para minimizar riesgos y perder puestos no debería importarnos.

Y lo mejor de todo es que la carrera desarrollada por el entorno de la Sierra de Hoyo de Manzanares, que circunda a esta localidad del norte de la Comunidad de Madrid, está  situada en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares una bella zona protegida como Reserva de la Biosfera, vamos un deleite para cualquier amante del deporte outdoor, sea especialista en montaña o no.

La segunda carrera del circuito, disputada en la estación de esquí segoviana de La Pinilla, también ha respondido a los cánones de disfrute y belleza por terrenos exigentes pero aptos para casi todos los corredores populares, que se lo tomen con filosofía en los tramos más complicado y todo ello en un marco “alucinante”, en concreto en la Sierra de Ayllón. Los 11,4 km del trazado (variado a última hora por las nieves caídas los días previos), tuvieron un perfil más exigente que la primera carrera del circuito, con un desnivel positivo de 750 metros. El vencedor absoluto, el manchego Diego Camacho (tercero en Hoyo de Manzanares un mes antes), tras dura pugna con Alfonso Rodríguez, acabó con un crono de 58:30. La mejor fémina, Mercedes Pila, acabó con 1h12. En definitiva, lo resalto otra vez más, un esfuerzo considerable, pero asumible para muchos de los corredores habituales del asfalto.

Personalmente disfruté muchísimo durante mi participación en la Races Trail Running de Hoyo de Manzanares. Con una filosofía alejada del ámbito competitivo en el que he estado inmerso desde niño hasta mi retirada del alto nivel en 2011, me planteé la carrera de menos a más, con el fin de llegar con las fuerzas intactas a los kilómetros finales, sin preocuparme ni del puesto ni del crono. Desde mitad de carrera marché junto a mi compañero de batallas y rival antaño, Manolo García, y ambos llegamos juntos a meta con ganas de repetir.

Personalmente disfruté muchísimo durante mi participación en la Races Trail Running de Hoyo de Manzanares. Con una filosofía alejada del ámbito competitivo en el que he estado inmerso desde niño hasta mi retirada del alto nivel en 2011. Me planteé la carrera de menos a más, con el objetivo de llegar con las fuerzas lo más intactas posible en los kilómetros finales, sin preocuparme en absoluto ni de puesto ni de crono alguno. Desde mitad de carrera marché junto a mi compañero de batallas y rival de antaño, Manolo García, el buen corredor de Coslada. Llegamos juntos de la mano a meta, los dos con ganas de repetir mañana montañera.

Nos ha gustado mucho en este circuito el ambiente lúdico festivo en torno al evento, implicando al municipio en cuestión, con interesantes ofertas de hospedaje y restauración en el mismo durante todo el fin de semana, por lo que para muchos participantes la carrera es un pretexto para disfrutar de una jornada fuera de casa con la familia o amigos. Todo esto se podía consultar previamente en la web del evento y en los folletos informativos y de inscripción. Otros detalles agradables han sido la disposición de aparcamientos señalizados por personal  de la organización desde la llegada de los participantes al extrarradio la localidad, la retirada del dorsal, ropero… todo muy dinámico sin colas excesivas, quizá porque quien va a la montaña lleva implícito un carácter de calma y sosiego difícil de llevar en el día a día urbano.

Cualquiera puede adentrarse en el trail running sin una preparación específica. Una buena base como corredor popular nos hace aptos para la mayoría de carreras de trail. Dejaremos para más adelante aquellas carreras de montaña con perfiles muy exigentes, terrenos excesivamente técnicos o kilometrajes excesivos... en estos casos si que es necesaria una adaptación previa al medio y un entrenamiento más singular.

Cualquiera puede adentrarse en el trail running sin una preparación específica. Una buena base como corredor popular nos hace aptos para la mayoría de carreras de trail. Dejaremos para más adelante aquellas carreras de montaña con perfiles muy exigentes, terrenos muy técnicos o kilometrajes excesivos… en estos casos si que es necesaria una adaptación previa al medio y un entrenamiento más singular.

Además de este circuito Races Trail Running (www.racestrailrunning.es) de adidas y El Corte Inglés, existe el también interesante circuito Asics Trail Series (www.asics.es) quizá más orientado a corredores con cierta experiencia porque los kilometrajes son mayores. Y por supuesto a través de la FEDME (www.fedme.es) os podéis informar de todos los campeonatos oficiales y circuitos y copas autonómicas en el ámbito federado.

Decía Fran Chico en un artículo publicado hace un mes en este mismo Blog de la redacción de Sport Life que “Correr nos hace libres” y yo añado que “correr en la montaña nos hace todavía más libres”  ¡Os animo a probar, no tengo ninguna duda de que repetiréis!

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Este es Mio!

¿Se nota que digo Mio? Pues sí, me ha gustado el Cyclo 505, ¡y mucho! Lo probaremos en detalle y os lo contaremos en la revista.

Bueno, Mio no es pero me gustaría… hemos tenido la oportunidad de probar el nuevo gps para ciclismo Mio Cyclo 505, con una ruta urbana, y francamente nos hemos quedado gratamente sorprendidos. El tope de gama de la marca tiene una pantalla de 3″, se usa con gran facilidad e incluye mapas de 32 países europeos, de TeleAtlas y también de la interesante comunidad abierta www.openstreetmap.org con detalles de senderos y caminos. Nos ha encantado la opción SurpriseMe que diseña 3 rutas de la distancia o tiempo que tú quieras, en la zona en la que estás, ideal si no conoces un sitio. Según el perfil que hayas puesto las rutas serán por carretera, caminos o una combinación.

En nuestras pruebas por la ciudad el Mio Cyclo 505 nos ha indicado qué hacer, giro a giro en cada calle, con un aviso sonoro claro. Excelente también la visibilidad de su pantalla a pleno sol, capacitiva en lugar de resistiva, de gran sensibilidad y que funciona con guantes. La verdad es que es la pantalla que mejor se ve de todos los GPS que he probado hasta la fecha. ¿Más argumentos? Incluye WiFi para poder descargar tus rutas al llegar a casa o para sincronizarlas con tu móvil 3G, y también Bluetooth 4.0 para comunicar unos dispositivos con otros y pasarse rutas entre usuarios, de hecho la prueba empezó así: agitando nuestros Mios para recibir la ruta que nos estaban enviando (es divertido mover el cacharrete arriba y abajo para activar la descarga de archivos).

Muy buena también la web en la que descargas tus rutas, la plataforma MioShare, en la que compartirlas es sencillo, igual que analizar tus entrenamientos y también es fácil crear un recorrido sobre el mapa para enviarlo luego al GPS.

Buen paseo alrededor del hotel Silken Puerta de América, donde se hizo la presentación. Los Cyclo 505 nos guiaron con precisión en todo momento.

En cuanto tengamos ocasión probaremos uno “de verdad”, estas nos son más que las primeras impresiones.

Correr nos hace libres

Es totalmente cierto que parece que sólo nos duelen los muertos del primer mundo, que los niños que cada día mueren en Siria no tienen las mismas ganas de jugar ni la misma sonrisa limpia que el que murió en Boston mientras esperaba a que su padre se acercara la meta (como muchas veces han hecho mis hijos) y animarle en esos últimos metros de un maratón que son siempre, llegues como llegues de fuerzas, mágicos.

Lo sé, es injusto echarse las manos a la cabeza y mandar 10 tuits por un atentado y seguir comiendo como si tal cosa cuando en el telediario hablan luego de otro de 100 muertos. Aun así, tengo que reconocer que el de Boston me afectó especialmente. Ser maratoniano es algo que lo llevas contigo muy dentro de ti para siempre y no podía (no ya entender, eso es imposible) simplemente creer que en la meta de un maratón pudiera pasar algo así.
Nos duele especialmente porque es nuestro mundo, el maratón, el deporte, dónde pensamos que vivimos en una burbuja en la que el egoísmo, la rivalidad, la rabia, la intransigencia o el racismo no pueden crecer.
Pero no nos engañemos; lo del maratón de Boston no es un atentado al deporte como no lo es contra la cultura cuando la bomba estalla en un cine ni las bombas del 11M lo eran contra el uso del transporte público. La metralla de esas (y de todas las bombas) lo que se hiere es nuestra libertad y por eso vamos a seguir corriendo porque no lo podemos permitir, porque no podemos rendirnos a pensar que nuestro mundo no tiene solución y porque corriendo es cuando nos sentimos más cerca de ser libres.

Este es el comentario editorial que abre la revista de Sport Life de mayo. Más información en http://www.sportlife.es/deportes/articulo/la-revista-sportlife-regala-un-poster-gigante-de-estiramientos

WOD 13.5: Reebok CrossFit Barcelona

Último WOD de los Games, esta vez en ‘Reebok CrossFit Barcelona’, un box amplio, moderno y luminoso en el que tuvimos a Marc Solá como guía instructor. No podía evitar sentir cierta emoción por ser el entrenamiento final, y cierta pena también por dejar de hacer mi sesión semanal de crossfit.

Calentando antes de empezar, con estiramientos de psoas y movilizando caderas. Foto: Jordi López

A las 8 de la mañana entré con la bici plegable al AVE en Madrid y a las 11h ya estaba listo para sudar en CrossFit Barcelona, después de un paseíto pedaleando por las calles de la ciudad condal. Por la hora, siendo día laborable, el box estaba muy tranquilo así que disfruté del privilegio de poder contar con las explicaciones de Marc en exclusiva.

“¿Sabes lo que tenemos hoy? Dos ejercicios: thrusters y pull ups, con cuatro minutos para completarlos”.

Me sigue sonando a chino y como se me debe notar en la cara, Marc me los explica.

“Los thrusters empiezan en cuclillas con la barra sobre los hombros y acaban en pie con el cuerpo estirado y la barra por encima de la cabeza y los pull ups son dominadas, solo que en CrossFit nos gusta complicar las cosas, normalmente se cuenta una dominada cuando sobrepasas la barra con la barbilla pero nosotros las hacemos llevando la barra hasta el esternón, que es bastante más intenso”.

Con el remo haces un buen calentamiento aeróbico trabajando a la vez dorsales, bíceps y hombros.
Foto: Jordi López

Hago un rato de remo para subir las pulsaciones, unos buenos estiramientos dinámicos guiado por Marc para calentar bien las articulaciones y repasamos la técnica de la elevación por encima de la cabeza, algo que ya no me resultaba nuevo del todo. Lo más complicado iban a ser las pull ups pero Marc hace que parezca fácil con su clara explicación del balanceo o kiping. Me muestra cómo usando la inercia del cuerpo puedes llegar más arriba, sincronizando un movimiento de brazos adelante con el desplazamiento de las piernas también adelante, así el tronco se desplaza hacia atrás y arriba y tú sólo tienes que “completar” el gesto con un potente tirón de dorsales y bíceps. Esto ‘tira’ de hombros un montón y las manos trabajan también lo suyo para mantener bien el agarre. Logro hacer seis más o menos correctamente, pero decidimos usar una pequeña trampa, una banda elástica sobre la que apoyo un pie para favorecer la elevación. Así es mucho más fácil y no estás forzando tanto.

La goma permite pasar de los 10 pull-ups a los “mortales” sin entrenamiento específico, aunque cuando llevas un par de series los brazos pican que da gusto.
Foto: Jordi López

“Juanma, aunque puedas hacer algunas sin la goma, después de los thrusters y con las pulsaciones altas todo cambia mucho, ya verás.”

El WOD consiste en repetir la secuencia de 15 thrusters más 15 pull-ups 3 veces, o sea completar 90 repeticiones, en 4 minutos. Los que lo logran reciben de regalo otros 4 minutos más para hacer la jugada completa y así hasta la extenuación del crossfitter.

Ahorraré detalles… con el peso reducido y con la goma de ayuda llegué sólo hasta 79 movimientos en esos 4 minutos, me faltaron 11 para recibir “el premio”. Por una vez prefería no ser galardonado. Otros 4 minutos habrían sido un exceso, la diferencia entre sentirme muy cansado o hecho polvo del todo, llegué a las máximas pulsaciones que he visto en estos 5 WOD: 185, desde luego tenía claro que me había esforzado al máximo.

Así empiezan los ‘thrusters’ y acaban cuando llevas el peso por encima de la cabeza con las rodillas totalmente extendidas.
Foto: Jordi López

Marc, me he dado un soberano palizón “jugando a intentar hacer los Games”, ¿un buen consejo para un neófito como yo para progresar? “Pues ser constante es fundamental, hacer la técnica de forma impecable y sobre todo en una primera fase tener claro que es mucho mejor aumentar el tiempo de ejecución para ir mejorando la base, que la intensidad, para la que hay que estar muy preparado. Ahí falla mucho la gente.”

 

Marc Solá“Antes de crossfit hice fútbol americano, 16 años jugando de running back en el Hospitalet con entrenamientos en el gimnasio aplicados a este deporte. Conocí crossfit hace 2 años y medio, empecé a entrenarlo, hice la formación, yo ya era fisioterapeuta entonces y encontré que todo se relacionaba, el trabajo de alta intensidad de fútbol americano tenía paralelismos con el Crossfit y mis conocimientos de fisioterapia le daban fundamento a los movimientos y a su corrección.

Marc Sola tiene claro que el CrossFit es uno de los mejores entrenamientos para cualquier deportista.
Foto: Jordi López

Recomiendo el crossfit a todo el mundo, a la gente que hace deporte y a la que no, tenemos gente que viene de gimnasios poco motivada y aquí no se aburren nunca, porque siempre entrenamos en grupo, hacemos siempre sesiones diferentes y siempre hay un instructor guiando y animando. Gente que viene de deportes de alta intensidad y fuerza se beneficia mucho, los deportistas de disciplinas de largo recorrido también porque en lugar de hacer el trabajo de fuerza en máquinas realizan algo mucho más funcional y motivante, con una aplicación más directa al gesto deportivo. Se mejora la fuerza, la velocidad, la potencia, se evitan lesiones… además te enseña más eficiencia de movimiento y eso te beneficia tanto en la vida cotidiana como en la práctica deportiva”. www.reebokcrossfitbcn.com

 

¡Kaixo, CrossFit Donosti!

Para nuestra cuarta cita con el CrossFit viajamos al norte, a la bella ciudad de San Sebastián, Donosti. Nuestros embajadores en CrossFit Donosti son Gorka e Iker, que me reciben con los brazos abiertos y una calidez que me hace sentir cómodo desde el primer minuto. Empezamos bien.

Hacemos un calentamiento más que exhaustivo, comenzando por una carrerita alrededor del box, por la calle, respirando ese aire fresco y húmedo del norte que a mi particularmente me da la vida. Charlamos e intercambiamos opiniones a ritmo de running y empiezo a ver la amplia diversidad de público crossfitero que allí se junta, desde un súper pro del surf como Ibón Amatriain, con el que tuve el honor de compartir el WOD junto con Ander, hasta chavales que hace un mes no hacían nada de ejercicio y ya en sus primeros 30 días habían perdido peso, pasando por chicas deportistas, corredores y algún que otro triatleta.

A por la grasa y “de buen rollo”

Este es uno de los interesantes y más codiciados efectos de esta actividad, que activa tu metabolismo por el importante estímulo muscular global que supone y así tu cuerpo se pone a quemar grasa como loco, y el otro “efecto” es que favorece el compañerismo y el espíritu de colaboración, por lo menos en CrossFit Donosti, donde se respira un buen ambiente más que positivo.

Volvemos al entrenamiento de hoy: corremos, movilizamos hombros y calentamos de forma muy completa, cerca de una hora, y así estamos listos para lo que nos espera. El WOD consta de dos ejercicios, arrancadas en dos tiempos y ‘toes to bar’, o sea colgarte de una barra y llevar los pies hasta tocar la barra, haciendo una V con todo tu cuerpo. Hay que repetir esta secuencia empezando por 3 y, aumentando las repeticiones en cada ronda de 3 en 3, hasta llegar a las máximas que puedes hacer en siete minutos.

Repasamos la técnica del levantamiento de forma analítica desmenuzando cada movimiento del peso muerto (sería la primera fase agarrando el peso en el suelo y elevándolo hasta enderezar el tronco). Seguimos con el tirón arriba para llevar el peso hasta los hombros y cuando controlamos bien esa parte con una carga reducida repasamos la última, la de llevar el peso desde los hombros hasta por encima de la cabeza. Esta forma de dividirlo en fases es muy interesante para asimilar la técnica.

Foto: Leyre Jiménez
Gorka me ayuda a aprender la técnica: “Tienes que bajar hasta tocar el balón para ser consciente del grado de flexión de rodillas que necesitas”.

Gorka se pone conmigo y me explica con detalle cómo hacerlo con la mejor corrección posible, separando el dos tiempos en fases, así nos podemos concentrar en cada una para asimilar la técnica con más facilidad. El peso que hay que levantar hoy son 61 kg, así que me imagino a un doble mío (peso 62 kg) tumbado a la bartola en el suelo y yo haciendo el esfuerzo de agarrarlo y ponérmelo por encima de los hombros, como si fuera Conan el bárbaro o algo así y se lo quisiera arrojar al enemigo… y no lo veo nada claro. Gorka tampoco lo ve, es lógico, hay que tener experiencia, mucha más fuerza de la que yo tengo y un gran control de la técnica para mover estas cargas sin hacerse daño así que se apiada de mi y me da una barra de 15 con dos discos de 5, en total 25 “kilillos” que hacen cambiar mi perspectiva notablemente.

 

Probamos también con el ejercicio ‘pies a la barra’, primero nos colgamos y Gorka nos enseña el control de hombros llevando el cuerpo adelante y atrás. Veo que no sólo es cuestión de fuerza lo de colgarse, para moverse hace falta muy buena movilidad de hombros y con los movimientos del CrossFit se amplía mucho, la verdad, y el control del core es esencial para poder parar la oscilación del cuerpo y para realizar las elevaciones de piernas hasta la barra. Esto es el entrenamiento funcional, por oposición a lo analítico de otros tipos de sesiones que trabajan de forma aislada cada músculo. En el deporte los gestos son compuestos, por eso el CrossFit da tan buen resultado en deportistas.

Vuelta a la situación real, me cuesta un triunfo hacer el ‘toes to bar’, me quedo con los pies a un dedo de la barra… sin tocarla, lo que sería cantado por el juez como, “no rep”, así que Gorka me recomienda una versión adaptada que son “uves” en el suelo, a tocar los pies con las manos. El movimiento es muy similar, trabaja el core a tope también, pero el gesto es menos exigente, sobre todo con los hombros, y requiere de mucha menos técnica.

Foto: Leyre Jiménez
El ‘toes to bar’ de los malos, como yo. Si no puedes en la barra, pues hazlo en el suelo y verás cómo también te pican los abdominales después de unas cuantas repeticiones.

 

Vamos terminando el calentamiento y los cronos van a ponerse en marcha en unos minutos, nos agrupamos de tres en tres para el WOD, así dos animan y ayudan en caso necesario con el peso, mientras el otro “lo da todo”.

¿Empiezas tú? -me dicen mis compañeros-, ¡Vale!

Relojes en cuenta atrás… ¡ya! ‘Clean and jerk’, que sólo son 3, ¡vamos! La verdad es que con la carga que me pone Gorka no me cuesta mucho… 1, 2, 3… uves ahora, otras 3, bien, ahora 6 y 6 de cada, ufff, bien, y luego 9… esto ya no se nota tan sencillo, ¡¡cómo cuesta…!! La fatiga que suponen las repeticiones previas es más que notable y lo que al principio parece poco carga se acaba por convertir casi en insuperable, está claro que hay mucho que entrenar para no llegar a este punto. Son siete minutos sólo, pero es hacen larguísimos, hago 12 clean and jerk y ya se me hacen de plomo las pesas pero las termino, empiezo las 12 uves y a la cuarta se acaba el tiempo. Estoy realmente fundido pero contento, 52 repeticiones que me saben a gloria aunque sé de sobra que es un nivel de lo más modesto.

Tendríais que haber visto luego a Ibón Amaitrain, el surfista… ¡qué forma de hacer los ‘toes to bar’!, ¡qué gestos más correctos en los levantamientos! Menos mal que yo lo hice antes que él, que si no me habría sentido ridículo a continuación.

Este era el penúltimo WOD del reto, estaba aprendiendo mucho y disfrutando cada vez más de unos movimientos que hace bien poco me resultaban bastante ajenos. Uno más y cerrábamos el círculo.

Foto: Leyre Jiménez
El “buen rollo” es la norma en CrossFit Donosti, en la foto el grupito de por la mañana.

Como después de cada entrenamiento acabé duro, con los músculos congestionados y además contento de haber conocido a gente tan sana y maja como Gorka y toda su troupe. ¡Un placer!

CrossFit Tracius: Con los consejos de un campeón

Ni agujetas ni dolores musculares, ese era el inesperado resultado después de haber hecho el segundo de los “Workouts of the Day” de los “Reebok Crossfit Games”, contra todo pronóstico después de casi no poder moverme días después del primero. Estábamos haciendo las 5 pruebas de clasificación para los ‘Regionals’, fase previa a los campeonatos mundiales de CrossFit, en diferentes boxes. El conejillo de indias era yo, Juanma, y siendo un profano total, no tenía forma de superar las cargas establecidas en cada prueba así que los entrenadores, aconsejados por la prudencia, me las estaban adaptando para no romperme antes de tiempo. Mundo CrossFit y CrossFit Zaragoza habían sido los dos primeros boxes y ahora íbamos a por el tercero.

Mi estado de ‘no-agujetas’ me daba algo más de ánimo y la siguiente etapa, el WOD 13.3, se iba a desarrollar en CrossFit Tracius, uno de los centros más emblemáticos de la zona centro.

Nada más llegar un nutrido grupo de crossfiteros, la gran mayoría con muy buena pinta, estaba calentando. Me recibe Víctor Manuel Gil, nada menos que el vigente subcampeón de España de Crossfit.

Hola, tú debes ser Juan Manuel ¿no?, te estábamos esperando. ¿No tienes una comba? Ahora te traigo una, empieza a calentar que el entrenamiento de hoy tiene saltos dobles, entre otras cosas”.

Llegar y besar el santo, me cambio y en un par de minutos ya estoy saltando y probando los “double-unders”, saltos en los que la comba debe pasar dos veces bajo tus pies mientras estás en el aire. Eso no es complicado viniendo de deportes aeróbicos.

Además empezaremos con lanzamientos de balón de 20 libras (unos 9 kg) hacia arriba, hasta tocar o sobrepasar esa línea que ves ahí arriba y por último tendréis que hacer ‘muscle-ups’ en las anillas, o sea colgarse y tirando de brazos llegar a elevar todo el cuerpo por encima, quedando con las anillas a los lados de la cadera”.

Lo de los lanzamientos tampoco parece tan complicado… hasta que me entero de que son 150, luego vienen los saltos dobles, 90 nada menos, y por último 30 ‘muscle-ups’. Hay 12 minutos para realizar todas las repeticiones posibles de esta secuencia de 3 ejercicios. ¡Ya me he acojonao!

Víctor se pone conmigo para explicarme cómo lanzar el balón con la técnica correcta: “tienes que aprovechar la extensión de piernas para darle impulso al balón, sólo con los brazos no vas a poder hacer tantas. Cuando te agaches acuérdate de colocar bien la espalda, sacando el culo y tensando abdominales y separa bien las piernas para agacharte”.

 

Caliento con el balón de 12 libras, ideal para realizar bien la técnica. No me cuesta mucho pero cuando cambio al balón de 20 libras tengo otras sensaciones, la fatiga es acumulativa y llega un punto en el que el balón no sube… ¡que duro! Con 111 repeticiones mis brazos dicen basta y noto molestias en la espalda. Llega el momento de cambiar, Victor me aconseja usar el de menor peso. Haré la prueba con el de 12 libras.

Con los ‘muscle-ups’ pasa otro tanto, o peor… ¡imposible hacer uno solo! ¡Va a haber que cambiar alguna sesión de bici y de carrera por un poco de Crossfit! Víctor, con una nueva muestra de buen criterio me pone una banda elástica uniendo las anillas, sobre la que me puedo sentar y alivia parte de mi propio peso para poder hacer el ejercicio. ¡Ahora sí, aunque tengo que esforzarme, ni con la goma es sencillo!

 

Al final acabo haciendo el WOD adaptado, con balón más ligero y ‘muscle-ups’ con goma. En la comba también se podía hacer la adaptación opcional de hacer saltos sencillos, el doble de cantidad, pero ahí si los hago de verdad, con saltos dobles. No es lo mismo pero en los 12 minutos que dura la prueba tengo las mismas sensaciones de haberme exprimido al máximo y acabo con los músculos como piedras.

Me queda claro que esto no es para cualquiera, aunque el CrossFit sí que lo es, apoyándose en el asesoramiento de un buen entrenador que te guíe, tenga un gran control de la técnica, sepa explicar bien los movimientos y tenga un buen repertorio de ejercicios de progresión más sencillos que el ejercicio al que se quiere aspirar. Víctor Manuel Gil, por su amplia experiencia en competición sabe perfectamente cómo guiar a un novato como yo para poder hacer que disfrute y que no se haga daño. ¡Gracias! Con este WOD ya hemos pasado el ecuador de la prueba, sólo me queda Donosti y Barcelona. Seguiremos informando.

La respuesta no es la huida

Los deportistas sabemos muy bien lo fina que es la línea que separa el éxito del fracaso. Todos hemos experimentado alguna vez es esa sensación de estar a punto de tirar la toalla, resistir un poco más y acabar dándole la vuelta. Cuántas veces has tenido ese diablillo que te dice “tal y como vas, lo mejor sería abandonar; en veinte minutos estarás duchado y tomándote una cerveza”. Sin embargo, hay algo en nuestro interior que no nos deja tomar la salida fácil, que te dice que la respuesta no es la huida, que por mal que vaya la cosa las segundas partes se hicieron para jugarlas y para pelearlas.
No sé si os pasa lo mismo pero se ha creado tal ambiente en nuestro país que muchos días me levanto con esa sensación de retirada. Basta poner la radio para darse cuenta del pozo en que nos hemos (nos han) metido, de que vamos perdiendo 5-0, nos han expulsado a dos jugadores, el árbitro va con ellos y el portero tiene un brazo escayolado. Sólo con una ducha de agua fría reaccionas para ponerte en marcha y lanzarte a un nuevo día.
Duele escuchar que es el momento de salir de aquí, de buscar suerte en otro país, y lo peor es la sensación de que nosotros no podemos hacer nada, de que este partido lo están jugando otros y encima que no tienen ningún control de lo que está pasando; pero yo me preguntó si no es precisamente ahora cuando es el momento de ser valientes, de dejar de ser espectadores.
Y mientras, para aguantar el chaparrón que nos está cayendo, hacer deporte es a la vez el mejor anti-estrés y el mejor entrenamiento para aumentar nuestra resistencia mental y física. Por eso, por mucho que parezca que el día a día nos arrincona y nos deja ni media hora para ir al gimnasio o salir a correr, hay que sacar el tiempo de dónde sea porque ahora más que nunca necesitamos estar en forma para la vida.

Por Fran Chico
@franchicosport

Más información del número de abril de Sport Life en http://www.sportlife.es/deportes/articulo/ya-esta-a-la-venta-el-numero-de-abril-de-sport-life

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