Lecciones de vida: Pequeños pasos para grandes resultados en la vida y el entrenamiento

¿Eres una persona de ‘todo o nada’? Yo sí, y me temo que voy a tener que empezar a cambiar, hasta ahora me iba bien así, pero no sé si son los años, los kilos o la experiencia, me estoy dando cuenta de que necesito cambiar, aprender de nuevo a enfocar mis objetivos y dejar de ir a toda máquina como hasta ahora. Es momento de empezar de nuevo y hacerlo paso a paso.

¿Por qué cuento esto? Pues porque las lesiones me están poniendo en mi sitio, siempre he pensado que mis logros en la vida han sido gracias a mi fuerza de voluntad y perseverancia. Yo no tengo una genética favorable para el deporte, pero siempre he contado con una mente resistente que me llevaba más lejos que mis piernas… hasta ahora, pues mis rodillas han dicho ¡BASTA! y esta vez más vale que me lo tome en serio.

Como no me gusta lamentarme en lo que no tiene remedio, me he puesto manos a la obra en buscar nuevos RETOS, que es lo mío, y reflexionando sobre lo que podía hacer, me he dado cuenta de que mis RETOS son siempre extremos, pasé de no correr nada a correr un maratón en un año, sin haber corrido ni una media en mi vida, y así encadené maratón tras maratón entre embarazos y lactancias, llegando a hacer 3 maratones en 2 meses. Sí, me puse al día, en pocos años hice 18 maratones internacionales, pero mis marcas no dejaban de disminuir y mis rodillas se quejaban cada vez más.

Decidí cambiar al triatlón, así no corría tantos kilómetros y alternaba con 2 deportes como la bicicleta y la natación que ya practicaba y se presentaban como menos lesivos. Y claro ¡me apunté a la Quebrantahuesos! ¿para qué andar con marchas de menos de 200 km! Así acabó mi tendón de Aquiles, acabé con un ‘huevo’ en el tobillo y reposo de bici y correr dos meses con rehabilitación diaria.

Entonces decidí que la natación nunca me había fallado, en vez de 2-3 días por semana, pasé a nadar todos los días de la semana aprovechando la piscina de verano. Y acabé con tapones, zumbidos y tubaritis, o inflamación del conducto que comunica la nariz con el oído, curiosamente es una enfermedad típica de buceadores, y yo no he buceado nunca. La explicación fue que el abuso me estaba provocando un cambio de presiones en los oídos que se agudizaba por un problema de mala oclusión dental, pero al final la conclusión era que me ´HABÍA PASADO OTRA VEZ’.

La vida te enseña lecciones, y esta vez tengo que escuchar el mensaje. Hay un libro muy curioso ‘Dime qué te duele y te diré por qué’ (Michel Odoul. Robin Book Ediciones) que relaciona los problemas de salud con las actitudes y problemas en la vida que me ha llamado la atención. Dice que las lesiones de rodilla son típicos de personas con poca flexibilidad, cabezonas y con dificultad de plegarse y aceptar las cosas. Las lesiones del tobillo son también un problema de flexibilidad, nos invitan a pararnos y a reflexionar a tomar decisiones…. Y por último las lesiones en el oído, especialmente los zumbios y ruidos indican que no queremos oír, que rechazamos lo que nos ocurre alrededor.

Esoterismos aparte, la lectura es curiosa, parece que mi cuerpo me envía un mensaje, una, dos y tres veces, pero no he querido escucharlo, está claro. Y al final la rodilla ha cedido del todo y me he lesionado de verdad, toca pasar por quirófano y rezar para que se pueda arreglar, y de correr… de momento lo dejamos, pero lo veo difícil.

El caso es que ahora no me puedo plantear mis grandes RETOS, nada de Ironman, nada de hacer un 4.000, y mi objetivo es volver este año a ‘La Carrera de la Mujer’ en Madrid, cumplimos 10 años, la he corrido todos los años, en muchas ciudades y en circunstancias tan variadas como divertidas: embarazada con el carrito del mayor, con los dos niños en carrito, con carrito y niño en patín, con mi suegra, con mis dos hermanas, con abuela, madre e hija,… los últimos años ha sido en equipo con mi cuñada Lola Chico, gracias a sus piernas hemos conseguido trofeo de cuñadas.

Este año me basta con poder ir andando, al paso de mi madre y sin ponerme el pulsómetro, sólo para acabar los 6-7 kilómetros de recorrido que nos toque esta vez por las calles de Madrid. Veré La Carrera de la MUjer en 2013 de otra forma, como muchas mujeres empiezan, ¡yo como siempre al revés! El primer año la corrí en primera fila a tope y ahora en última. Pero es la lección que me toca aprender: pequeños pasos para conseguir grandes resultados, pequeños retos para llegar más lejos. ¡Nos vemos!

 

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