¿Te imaginas un maratón sólo para mujeres? Con el color rosa y púrpura en las camisetas, avituallamientos de chocolatinas y chuches vitaminadas…a que suena perfecto, pues no imagines más porque en San Francisco ya lo hacen y te aseguro que es muy diferente a cualquiera de los 15 maratones que he corrido, éste ha sido especial.Corre como una chica, ríe como una chica, disfruta como una chica, acaba un maratón como una niña, ese es el lema de Nike con el que se dio salida al Nike Women´s Marathon (NWM), el 18 de Octubre en San Francisco,  California. Y sólo los datos impresionan:  20.000 mujeres de 25 países diferentes completaron el maratón femenino más grande, recaudando 14 millones de dolares para la ‘Sociedad de Leucemia y Linfoma’, y una experiencia única que demuestra que las mujeres no sólo corremos, además disfrutamos corriendo de una forma diferente a los hombres. Pero hay que correrlo para comprobarlo.

¿Y cómo empezó todo? Imagina algo así como a las 10:00 a.m. en la redacción de Sport Life y Runner´s y mi jefe entra y me dice: Nike organiza un maratón en San Francisco y quieren una periodista que pueda correr un maratón para cubrirlo y escribir un reportaje, Yola, este es tu artículo. Ufff, ¿quién dice que no? Aún con mi reciente rotura de menisco y mi próximo maratón en Nueva York, no puedo perder la ocasión de participar en un maratón como éste, es original, único y me apetece mucho. Llamo a  Maribel mi osteópata y la digo, tengo un maratón en 15días, ¿crees que mis rodillas estarán listas para correrlo? –Pues no, pero como te conozco pásate por aquí y vemos como vas- Allí fui y me dijo: -tienes los dos meniscos rotos, también el ligamento, estás loca si corres dos maratones tan seguidos-. Ya pero no puedo dejar de hacerlo, y me encomiendo a Fran, ‘mi chico’ que me dice: -Yola, si te vas a operar, despídete a lo grande, tu puedes-. ¡Uhm, así me gusta!  Justo lo que quería oír, así que preparo todo, empaqueto y le digo a mi abuela que me rece un par de rosarios, uno para cada rodilla, sólo me falta un fotógrafo para el reportaje, y tiene que ser maratoniano, paso por las redacciones de deportes: ¿quién quiere correr un maratón este domingo? Es en San Francisco, nadie levanta cabeza, ejem, ¿sabéis que es un maratón para mujeres? Aquí ya empiezan a mirarme con interés y preguntan:  ¿pero hay que correrlo entero? ¿puedo hacer la media? ¿cuándo es? Nada, aquí el que venga tiene que correr el maratón y hacer fotos, y así no hay voluntarios, al final mi profe de escalada se anima a correr su primer maratón y a hacer de fotógrafo, ¡no sabe dónde se mete! Pero allá nos vamos con Nike dispuestos a todo para ver de qué va esto.

El maratón es el domingo y llegamos un jueves, el viernes el jetlag aprieta, pero nada mejor que aprovecharlo para salir a correr temprano y conocer la ciudad, no contamos con la niebla, y  lo que en principio iba a ser una carrerita de 10 km por los muelles se convierte en 17 km porque nos perdemos intentando llegar al famoso puente Golden Gate, pero que ni lo intuimos perdido en la niebla, así que nos volvemos con una palicilla en las piernas a dos días del maratón. Claro que cuando Nike nos hace la presentación de la nueva línea Lunarglide con Sami Wanjiru, que con tan sólo 22 años es el campeón del mundo de maratón en las olimpiadas de Pekín y recordman de medio maratón con 58:33, éste nos revela que su entrenamiento es correr y correr kilómetros, incluso alguna jornada de 42 km por la mañana y 15 por la tarde. Así que nos quedamos tranquilos, no hay problema por correr de más dos días antes del maratón, nosotros vamos como los grandes keniatas. 

San Francisco se revela como una ciudad para dedicarla tiempo y descubrirla. Chinatown me fascina, es un barrio enorme lleno de tiendas curiosas y orientales donde el chino es el idioma oficial. Y por supuesto hacer turismo en San Francisco es más duro y hace falta estar entrenado porque todo son cuestas. Las colinas dominan la ciudad y lo que parece un atajo en línea recta en el mapa es una trampa en forma de colina, con algunas calles con 23% de inclinación, ¡claro que es peor bajarla que subirlas! Desde los muelles se ve Alcatraz, la antigua prisión que ahora está abandonada y ahora es un destino turístico. Desde la famosa roca David Meca recorrió la distancia nadando esposado rodeado de tiburones.  Merece la pena ver los parques de la ciudad, el Golden Gate Park es enorme, claro que ya lo descubriríamos cuando tuviéramos que hacerlo en la maratón…

El viernes Nike nos sorprende con la presentación de las nuevas Air Pegasus 26+ que se lanzan junto a la más lograda customización de una zapatilla. El sueño de una persona corredora, ahora puedes diseñar tu propia zapatilla según tus necesidades y gustos. Puedes elegir suela de montaña o asfalto, Goretex o rejilla, talla diferente para cada pie por si tu pie derecho es más grande que el izquierdo, el ancho de tu pie, la suela blanda o regular, en definitiva, la acoplas a ti. Y lo mejor, cuando ya tienes la zapatilla perfecta para cada entrenamiento,  toca la parte divertida y hay que sacar la parte más creativa y elegir los colores de todas las partes de tu zapatilla. Yanira, nuestra guía y ángel canario de la guarda de Nike nos ayuda a hacer las nuestras y para la ocasión elijo colores de chica: rosa y morado en fondo gris que para eso es un maratón para mujeres, y ahora puedo por fin combinar mi ropa de maratón con mis zapatillas. Pensaréis que soy una chica cursi…, pero eso es que no me conocéis, porque a mi la moda me da igual, pero cuando corro no puedo evitar llevar la ropa combinada por colores, y ahora por fin puedo tener una zapatilla para entrenar o competir en asfalto o en montaña con los colores que me gustan o incluso a juego con los disfraces que de vez en cuando inventamos para payasear en las carreras.

El sábado nos unimos al entrenamiento de Nike+ que nos hace una carrerita de 6 millas (unos 9 km) por las colinas de San Francisco, y aquí se ve el buen nivel de los periodistas internacionales, ¡las chicas tenemos el pode!, cuanta más pina viene la cuesta, más apretamos… y eso que mañana corremos un maratón, ¡menudo nivel hay aquí!

Y llegamos a la presentación de la nueva línea que lleva el lema ‘Don’t think Run’, ¡me gusta y me identifico completamente!. Allí conocemos la nueva colección de LunarGlide+, las zapatillas LunarElite+, lunarRacer+ y la línea textil de chaquetas para el invierno: Swifter, Vapor y  Stormfly. Yo me apunto en mi lista de corredora esta última, perfecta para los días de lluvia en los que me encanta entrenar, y me gusta por su capucha pensada para correr, se adapta con gomas en la zona media a la forma de la cabeza para que no se mueva y con diseño y corte para que puedes ver perfectamente lo que pasa a tu alrededor. ¡Un gran invento y además en color rosa!. Y para los pies, las zapatillas de elite con su color blanco y rosa, no correré tan rápido como Kara Goucher con su 2:25:53 en maratón y que representa las LunarElite+ de Nike, pero al menos puede llevar sus colores en mis pies. Y por cierto, que me contó en ‘petit comité’ que lo que la encanta es tomarse una cerveza después de un entrenamiento duro, ¡esta chica no sólo es guapa y rápida, además es lista!

Vamos a la feria del maratón, la carpa está instalada en la plaza Union Square, al lado de Tiffany’s y NikeTown. En los stands se nota que esto es para chicas, además del color rosa hay cola para hacerse la manicura gratis, un bar de oxígeno, barritas Luna para chicas y unas bicis de spinning donde te puedes hacer un batido natural de frutas a base de pedalear para fuerte hasta batir la fruta.

Así pasa el día y hay que irse a tomar la cena pre-maratón. Como estamos en San Francisco, olvidamos la pasta y la carga de hidratos la hacemos en un restaurante chino; y aquí los chinos son de verdad. Un gran descubrimiento comer comida china que no sabe a glutamato, y más si se disfruta en buena compañía y los españoles nos unimos al grupo mexicano e italiano de Sport Life y Runner´s Worl. En la cena empiezan los nervios porque las periodistas de estas revistas se estrenan en su media maratón.

Amanece el Domingo entre nubes y brumas, el desayuno temprano en la habitación del hotel. Yo me he traído desde España mis bayas Goji tibetanas y mis piñones. Me pillaron en la aduana en la inspección, me abrieron la maleta y me preguntaron que qué eran esas cositas rojas, ya les dije que como arándanos que aquí son muy típicos, ¡y menos mal que coló! Cada uno tiene sus manías para el desayuno del maratón pero la mía es tomarme un yogur con bayas goji y piñones con una manzana, y así me siento dispuesta a subir el Everest si hace falta.

Pregunto a Jorge si está nervioso, le veo tan tranquilo… que me pone nerviosa que no sepa dónde le he metido, pero ahí está rodeado de 20.000 mujeres con su dorsal rosa tan calmado. Nos unimos a la italiana Micol y Lourdes la mexicana en la línea de salida, que se da con la canción de Beyoncé ‘Singles ladies’.  Aquí ninguna nos resistimos a repetir los movimientos sexies del vídeo, esto no parece un maratón, parece que nos vamos de marcha, y empieza la cuenta atrás, Ten, nine, … two, one….¿Qué pasa? No hay prisa, alucino porque las chicas salimos tranquilamente andando desde la primera línea, no hay nervios ni pitidos de los pulsómetros. Nada, demostramos que las chicas no somos competitivas.

Los primeros 10 km transcurren apaciblemente por los muelles y lo siento pero tengo que contarlo…no oigo mi música en mi Nike+ipod, ¿Sabéis por qué? Pues porque en este maratón se oye un cotorreo de fondo que me hace sonreír, muchas chicas van hablando y me sorprende porque hasta yo que no paro de hablar mientras entreno estoy callada en los maratones, concentrada y ahorrando energía. Reflexiono y me doy cuenta una vez más, de lo diferente que somos las mujeres de los hombres, o será que estas chicas sólo van a hacer la media, pero aún así, no parecen muy preocupadas por los 21 km, y luego dicen que las mujeres tenemos tendencia a la histeria, sé de algunos maratonianos que se ponen más que histéricos antes de una carrera, pero irá más en el carácter que en el sexo de una persona, ¡digo yo!

Llegamos a la media por uno de los recorridos más bonitos que he visto, la bahía de San Francisco amanece entre brumas, Alcatraz a un lado, el Golden Gate se deja apenas ver entre las nubes y aparecen las primeras subidas y bajadas, ¡y eso que nos habían dicho que era llano! Ingenua de mi, estamos en San Francisco, desde luego no son las colinas por las que corrimos ayer pero son cuestas,  aunque estas se pueden subir corriendo y la ruta es preciosa, vamos entre abetos y secoyas y parques verdes. Correr es un placer aunque tengamos que apretar en las cuestas. 

Todo el recorrido está lleno de pancartas de ‘Run like a girl’ con mensajes muy inspiradores: corre como una niña para poder comer chocolate, corre como una niña para que te quepan tus pantalones más ceñidos, corre como una niña para poder contárselo a tu novio…je, me parto leyendo los carteles y en más de uno me paro a hacer fotos. Esto es muy divertido, así llegamos Presidio Park, un parque verde con cascadas y patos en el que podemos llanear más tranquilos.  Disfrutar de la música de los grupos que alegran el recorrido y seguir leyendo carteles inspiradores con reseñas a nuestras uñas negras maratonianas.

El maratón está lleno de baños portátiles, es un alivio, paramos un par de veces y se agradece que haya tantos,  eso es una de las cosas que envidio de los hombres, pueden parar a hacer pis en cualquier sitio y no tienen que esperar a encontrar un baño en los maratones, claro que aquí no hay problema.

No puedo olvidarme de contar como son los avituallamientos, además de agua, Gatorade y naranjas, de California, ‘of course’, hay chocolatinas de Ghirardelli, la chocolatería más famosa de San Francisco y gominolas vitaminadas de la marca Luna especializada en nutrición deportiva para mujeres. ¡Esto es un paraíso! Disfruto como una enana en cada avituallamiento,

Las millas van cayendo,  Jorge me pregunta por mis rodillas y no sé si serán los rosarios de mi abuela o la mano mágica de mi osteópata, pero es que no me duelen nada. ¡O el maratón me cura, o estoy peor de la cabeza de lo que creo!. Al pasar la media vamos en 2h 10m, Jorge quiere apretar pero le paro los pies, el maratón hay que hacerlo en positivo, y nos queda mucho por demostrar, le concentró en llegar a los 30 km bien, y si tenemos fuerzas ya apretamos los últimos 10. Así llegamos a la costa, con una colina de suave ascenso al lado de un océano Pacífico que se ha despertado  bravo y nos regala una brisa marina vigorizante.

Al maratón llegamos pocas, y pocos, que también hay chicos. Ya no hay disfraces divertidos ni parloteo de fondo, aquí vamos concentrados. Hay mucha gente andando con la camiseta morada de la ‘Sociedad de Leucemia y Linfoma’. Salieron 3 horas antes para hacer el maratón andando. Tienen mérito porque aquí el peso medio de los grupos de mujeres es de 75 kilos para arriba, pero ahí están con mensajes en su espalda, fotos de niños y niñas sin pelo por la quimioterapia, o el nombre de un padre o madre muertos por este tipo de tumores y al que dedican su maratón. Se me pone la carne de gallina y doy gracias, ya que sé lo que es esto, afortunadamente desde el lado bueno pues mi tesis doctoral es sobre la genética de linfomas y he visto pasar a las familias tan malos ratos, que me parece increíble y motivador el esfuerzo maratoniano de estas mujeres y algún hombre, olé, olé y olé.

Al llegar al 30 descubro que éste es mi maratón perfecto, ¿por qué? Me dan chocolatinas para avituallamiento, uhm, me tomo unas cuantas, y es que los que me conocéis por mis artículos de nutrición ya sabéis lo que me gusta el chocolate. Me viene la energía al instante y le pregunto a Jorge que cómo va, me dice que bien pero aburrido de tanto correr, pues nada, le digo, ¿lo damos todo en lo que nos queda? Síiii.. y nos ponemos las pilas y ahora si que apretamos. Pasamos el globo  de 4:20 a buen ritmo y con zancada larga, subiendo una cuesta suave al lado del Golden Gate Park, uno de los parques más grandes hechos por la mano humana, todo verde, con lagos con cisnes y patos, muy bucólico. Aquí no hay tanta gente animando y se nota, pero nos quedan los carteles de Nike que me van dando razones para motivarme y reírme un poco, y allá vamos. Reconozco que nada pone más alas que ir adelantando a personas que te habían adelantado antes, y en los últimos 10 no perdonamos  ni una.

Me hace gracia, os cuento un secreto un poco avergonzada: a  mi me motiva mucho adelantar a las chicas al final de los maratones, suelo dejarme reserva para el final y… y lo siento, pero soy así, lo que más me pone las pilas es adelantar rubias, ¡pues imaginar cuántas rubias había!, La verdad es que en este maratón se puede hacer un pase de modelos, participan chicas de todas las nacionalidades: rubias, altas, bajas, morenas, asiáticas, hispanas, afro-americanas. En fin, creo que Jorge os puede contar mucho más del nivel maratoniano en San Francisco, ¡pero yo me lo pasé bomba adelantando bombones, y no de Ghirardelli en los últimos 10 km!

Así llegamos a la meta, Jorge aprieta más a partir de la milla 24 y no veáis lo duro que se hacen 2 millas para llegar a las 26 de un maratón, pero llegamos esprintando y con el corazón en la boca. Como siempre me emociono como si fuera la primera vez cuando corro con una persona su primer maratón, y le doy la enhorabuena a Jorge porque se ha portado como un campeón, no todo el mundo corre un maratón cuando lleva sólo 1 año corriendo y ha hecho su primera media hace 1 mes.

Y no os lo perdáis al llegar unos chicos muy monos y con esmoquin nos entregan una cajita de Tiffany ‘s  con un colgante de plata especial para la maratón. Ni Audrey Hepburn en ‘Desayuno con diamantes’ puede presumir de ser tan mimada. La meta está llena de regalos para chicas, comida para chicas, chocolates, fotos en rosa, zona de estiramientos con colchonetas rosas, masajes para chicas, Uy, esto mola mucho.

Y para no faltar a la tradición, ya que estamos al lado del frío Pacífico me meto en el mar, nada mejor que el agua helada para acabar con los dolores musculares. Alucino cuando descubro a 100 m dos leones marinos nadando cerca. Un poco de miedo me da, me salgo rápido que no sé si cogeré un resfriado pero al menos he probado un océano nuevo y me siento la reina del mundo con este maratón.  Este es mi quinceavo maratón, y ha sido muy especial, dentro de 2 semanas iré a Nueva York, otro maratón que me emociona correr, pero estoy segura que voy a echar muchas cosas de menos de este maratón de Nike para mujeres, muchas, muchas y muchas, y es que sentirme mimada en 42 km es todo un lujo, ya estoy pensando en repetir el año que viene, Así que ¿Quién quiere correr como una chica en San Francisco?