Por: Dr. Alberto Sacristán

Fotos de www.atleticodemadrid.com

Este titular de los medios de comunicación lo hemos escuchado o leído estos días atrás. Creo que ni el Dr. Hannibal Lecter hubiera sido capaz de ello en sus mejores tiempos.

No, no podemos tragarnos la lengua, igual algún diente sí, pero la lengua es anatómica y fisiológicamente imposible. La lengua es un músculo muy potente y muy vascularizado (hay gente que trabaja mucho este músculo) que se dispone en la base de la cavidad oral. Presenta una gran movilidad, con muchas terminaciones nerviosas, sensitivas. ¿Y si realmente pudiéramos tragarnos la lengua, qué pasaría? Pues nada, si realmente nos “tragásemos” la lengua iría al tubo digestivo y sería una fuente de proteínas, nada más.

La lengua por su disposición no se puede tragar, aunque lo intentes. Ante una pérdida de conocimiento, el sujeto, dependiendo de cómo esté situado, puede presentar un ahogamiento por el desplazamiento de la lengua hacia atrás ocluyendo las vías respiratorias. Este es el problema, la oclusión de las vías respiratorias, pero no el atragantamiento de la lengua.

¿Qué habría que hacer ante una situación de accidente deportivo como el de Fernando Torres? Lo primero sería valorar si respira por sí solo, mantener una tracción del cuello para evitar posibles complicaciones de una lesión cervical y si es necesario colocarle en posición de seguridad. Pero en la mayoría de las situaciones que veamos un accidente deportivo donde hay una pérdida de conocimiento, lo primero que deberíamos hacer sería llamar al 112 y después atender al herido.

Mi recomendación es que todo aquel que practique deporte debería hacer un curso de reanimación cardiovascular básico (RCP-básico). Tener esta pequeña formación puede servir para salvar la vida a tu amigo con el que entrenas, tan solo eso, salvar una vida.