Habitualmente en la grupeta o en el grupo que salimos a correr oímos algún comentario como “Ya me he realizado la prueba de esfuerzo con análisis de gases” y parece que con eso ya tenemos “licencia” para hacer deporte a tope. Bueno, está bien, yo recomiendo que te hagas una prueba de esfuerzo, bien con análisis de gases o no, eso depende de lo que quieras valorar, salud o rendimiento.

Pero, una prueba de esfuerzo es insuficiente. Es muy recomendable y desde mi punto de vista es obligatorio realizarse un análisis de sangre, bueno realmente yo recomiendo dos análisis. Suelo recomendar un análisis en la pretemporada, y otro un mes antes de la prueba objetivo del año.
El análisis de sangre tiene dos objetivos fundamentales, por un lado nos dará una valoración de nuestro estado de salud general y por otro nos ayudará a realizar una valoración más correcta de nuestro estado de forma.

• En los análisis rutinarios que podríamos hacernos, el primer objetivo que podemos obtener es ver el estado de salud en el que nos encontramos. Los parámetros que analizamos nos sirven para valorar la función hepática (transaminasas…), función renal (creatinina, urea…), daño muscular (CPK…), valoración de anemias (hemoglobina, Fe, vit-B12…), otros parámetros (Vitamina-D, iones…), perfil lipídico (colesterol total, HDL, LDL, triglicéridos)…

• Existen otros parámetros que nos ayudarán a valorar nuestro estado de forma como son: ácidos grasos, aminoácidos ramificados…

En el caso del análisis rutinario o básico, es mi recomendación obligatoria para todos los deportistas populares. Como veréis no solo valoramos parámetros que pueden confirmar una enfermedad como puede ser la función renal, hepática, también valoramos parámetros que pueden ser deficitarios y que pueden alterar nuestro rendimiento como el perfil anémico (hemoglobina…). No es raro encontrar a un deportista popular que practica un deporte de resistencia (running, ciclismo, triatlón, natación de travesía…) que tiene una anemia ferropénica (anemia por déficit de hierro) o anemia megaloblástica (anemia por déficit de vitamina-B12 o por ácido fólico), a pesar de que nos indique que come mucho o que come bien. A pesar de que la alimentación se piense que es correcta, hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones nos sometemos a un gasto energético excesivo.

¿Cuándo hacer el análisis?

Depende de cada uno, de sus objetivos… Al menos recomiendo un análisis de sangre al inicio de la temporada, y otro a mitad de la misma. Pero si tenemos una prueba muy, muy especial, me haría un análisis un mes antes de esa fecha tan especial para nosotros en la que toda la temporada se ha centrado para llegar al máximo en ese día.