Después de dos años de trabajar una base aeróbica, ahora y solo ahora ha llegado el momento de introducir un trabajo anaeróbico y de fuerza.

Hablé con Ester hace una semana y me comentó las pautas que Phil le había dicho acerca de mis entrenos. Trabajaremos un 80% aeróbico y un 20% anaeróbico. De hecho, esto ya lo voy haciendo con los entrenos de piscina a cargo de Fabián Ferrari, en piscina las pulsaciones van a mil. Hay días que pienso que acabaré con el corazón en la mano. Por una parte, está este trabajo en piscina y ahora introduciremos unas miniseries y digo mini porque no es broma en los entrenos de carrera. Una vez haya calentado y haya adquirido una velocidad de crucero, he de añadir series de 7 segundos (me encanta esta manera de Phil de trabajar).

Primero me dio la risa, pensé que series de 7 segundos no me daba ni para arrancar, pero lo entendí enseguida. Lo que hace Phil, lo que pretende, es entrenar el cerebro, dejar que nuestro cerebro nos guíe de una manera natural, no importa si eres o no consciente. Aprender a desarrollar nuestro instinto e intuición. Se trata de recordar al cerebro los movimientos rápidos que uno es capaz de hacer. Al fin y al cabo, se compite con el músculo de la cabeza.

Así pues, iniciamos los Farleks en carrera y trabajo de fuerza en casa. Esto consiste en seguir con las sentadillas en series de 6, aunque confieso que hago 12 por la mañana y ya me olvido el resto del día de ellas. Las hago muy lentas y noto cómo trabajan cada músculo de mis piernas. Sumaremos una barra de 6 kilos a estas sentadillas más trabajo de gomas para los brazos. Se trata de fortalecer los huesos, no nada más ejercitar los músculos. No es necesario aumentar los músculos para ponerlos fuertes, se trata de que el cerebro estimula los nervios que controlan cada una de las fibras que se contraen. Cuantas más fibras se estimulen y se contraen, más fuerza se gana.

Todo esto ha de ir acompañado por supuesto de una alimentación saludable. De nada sirve hacer un entreno saludable si después nos alimentamos con productos procesados llenos de harinas refinadas y azúcares .

Recuerdo al inicio como me costaba adaptarme a no comer carbohidratos y “renunciar” a la pasta, arroces, el pan, bueno de hecho al pan no he renunciado del todo (sigo comiendo pan) pero esto que no se entere Phil 🙁 ¿Por qué? Porque me encanta y me da mucha alegría el “crunchi” del pan y no soy capaz de renunciar a él.

Sí, es verdad que viniendo del trópico comía mucha fruta, a diario y muy variada. Eso se ha reducido a arándonos, frambuesa, ahora que es temporada de granadas, dos granadas en forma de zumo a la semana y alguna manzana. Poca cosa más. La fructosa me sienta francamente mal y ahora cuando veo una piña, dulce, sabrosa, jugosa, sé perfectamente que si la tomara me sentaría fatal. Esto es de las cosas que siempre cuento, el método de Phil, te enseña a conocerte, a saber que puedes y que no puedes tomar, y así vas seleccionando los alimentos que a cada uno le van mejor. Vas puliendo todo, y eso te recompensa, porque no te lesionas, estás fuerte y resistente y no caes ni en resfriados. Hace mucho tiempo que no me resfrío, eso para mí es un síntoma de estar haciendo bien las cosas.