Durante la semana pasada veía con atención el parte del tiempo. Casi no iba haber escapatoria de correr la media maratón con lluvia. La verdad es yo no les dedico ni un gramo de energía a los problemas que no tienen solución. No podía llamar a la organización para pedir que pusieran sol y buen tiempo 🙂 Con lo cual, esta parte la tengo clara, decides o no decides correr pero nada más. Yo tenía claro que sí o sí correría, había ido desde Barcelona para compartir con amigas estos días y estar en esta primera edición del “EDP Medio Maratón Mujer Madrid”.

Me gustaría dar la enhorabuena a todas las mujeres que se plantaron en la línea de salida y sin dudarlo corrieron bajo una cortina de lluvia, con el espíritu de compartir una carrera especial, especial por su solidaridad como lo es sin duda la Carrera de la Mujer. También quiero felicitar a la organización por un recorrido tan espectacular y por la generosidad que hubo.

Ya se sabe, cuando sales de casa y cambias algunos hábitos, enseguida el cuerpo reacciona.

Domingo 6:00 de la mañana, no hacía frío pero amenazaba con un día gris, nada más levantarme pensé que la ley de Murphi existe, sí, mi íntima amiga había venido a visitarme con ganas. La verdad es que sin ninguna clase de aspaviento, pero bueno, mejor si hubiese sido otro día. No pasa nada.

Desayuno huevos, frutos secos, café y llevo 6 bombones Herobars para la carrera.

primera-hora-antes-de-la-salida-edp-marato%c2%a6un-madridAl llegar a la zona de salida, me quedo hablando con Rosa Mota, mujer espectacular por su humildad, su serenidad y su sabiduría. Hablo con Mónica Batán de Mundo Cooperante y con Yolanda Vazquez Mazariego. Íbamos a correr juntas. Estamos listas para salir, pero lo que era fundamental, importante de verdad no lo hago. No calenté ni un minuto. Acostumbrada a caminar durante 35 minutos hace dos años sí o sí antes de cualquier entreno, no fue una buena decisión. Dieron la salida y fue muy rápida, las mujeres se lanzaron a correr velozmente, yo pensé que aquello era muy rápido. Los primeros 4 km las piernas fueron como dos barras de gimnasio, estáticas, duras, sin ninguna clase de movimiento ni fluidez. Me dio mucha rabia, sé que tengo mucha resistencia y que estoy fuerte de piernas para haber podido coger un ritmo, el que fuese, que hubiese sido constante, hubiera sido mucho más eficiente, sin tanta subida y bajada de pulsaciones. Me equivoqué, no aprendo, el día de la carrera no hago bien las cosas y eso, hoy me da mucha rabia. ¿Cómo pretendía hacer una media maratón, disfrutando tan ricamente de un ritmo constante si salgo desbocada, sin calentar con un recorrido donde los primeros 7 km eran de subida? En el km 8 le dije a Yola que debía encontrar la concentración, me puse la música y fui sintiendo que podía, si me concentraba mucho en encontrar ese punto donde se une cuerpo y mente para conseguir, correr, sin sufrir (yo lo siento pero lo he de decir, no me gusta sufrir, ya me esfuerzo en muchos ámbitos de mi vida y una media maratón para mi ha de ser entretenimiento puro y duro). Creo que mi espíritu competitivo en el deporte es sencillamente inexistente, aparte, me gusta que sea así, seguramente por eso disfruto tanto el método de Phil “just for fun” ganar solo gana el primero, los demás estamos detrás, unos más por detrás que otros, pero ganar, lo que se dice ser el primero eso es exclusivo de una sola persona y como no es mi caso, yo me preparo bien, estoy fuerte y resistente para llegar en la mejor condición posible, corriendo todo el rato, unos mínimos sí que los cumplo. Pero si voy más o menos rápido, no es mi liga, no es un jardín donde quiera meterme. ¿Qué gano pensando de esta manera? Quitarme mucho estrés de encima, el tiempo no me preocupa, me da libertad pensar que la distancia la puedo cubrir de la mejor forma posible y para mí es disfrutar sin obligarme a ir por encima de mis posibilidades, creo que hacerlo es un error en mi caso, no me da satisfacción.


Cada persona es distinta y, por tanto, cada persona necesita correr (nadar, estudiar, amar… y en definitiva, vivir) al ritmo que le dicta su propio corazón (y esto es aplicable tanto literalmente, como metafóricamente, a todo).

Muy importante lo de calentar gradualmente, empezar suave y adoptar un ritmo de carrera cómodo para el corazón y los pulmones de cada cual, sin fijarte en lo que hacen o dejan de hacer los demás corredores constituye un tema recurrente en el discurso de Phil.

Hoy es lunes, os puedo asegurar que no tengo ni rastro de haber corrido ayer media maratón. Eso, para mí es un éxito, el éxito de hacer deporte saludablemente, no hay dolor, no hay cansancio, no hay músculo que me diga algo. Para mí eso es un triunfo, tener el cuerpo saludable y fuerte es lo primordial.

Ahora toca preparar la maratón de Boston. Here we go 🙂