Este sábado pasado se celebró la 8ª travesía en la localidad de La Escala, la Escala está situada en el municipio español de la comarca del Alto Ampordán, en la provincia de Gerona (Cataluña). Aquí se encuentran las ruinas de Empùries de la ciudad greco-romana y en 1992 fue dónde la antorcha Olímpica llegó a tierra por mar. Tuve la gran suerte de poder asistir y aún lo recuerdo como si hubiese sido ayer, de eso hace ya 24 años.

Esta travesía es muy familiar, es pequeña y es muy chula. Para mí la más auténtica sin duda. No buscan grandes efectos especiales, lejos de querer hacer más de lo que es nadar en el mar para disfrutar y así cerrar el mes de agosto con este evento como os cuento muy pequeño (y por favor, que así se quede) hecho con cariño. El año pasado podías inscribirte el mismo día de la competición.

Hay dos distancias, la travesía de 2.200m y una más corta de 650m.

Creo que hay pocas competiciones en las que vas a buscar el dorsal y después te  vas tranquilamente a desayunar, leer la prensa, hablar con los compañeros hasta justo antes de empezar. Pues así fue el sábado, quedamos con mis amigas del Gavá en el punto de recogida del dorsal y nos fuimos a desayunar tranquilamente en el Café del Mar, sitio al que le tengo especial cariño ya que hace muchos años que acudo.

Travesía La Escala, justo antes del inicio con amigos

Nos avisan que podemos embarcar para ser llevados a la playa de Riells, allí nos hacen saltar para ir nadando hasta la playa y una vez estamos todos, dan el pistoletazo de salida. El agua estaba totalmente transparente, limpia y sin medusas, sólo divisé una en todo el recorrido, el día había despertado con una luz brillante que hacía disfrutar sin más el hecho de poder estar nadando en este lugar tan bonito. Neus y yo decidimos ir juntas, pero al cabo de 10 minutos me avisa que va a ir tirando, (yo creo que se aburría de ir tan lenta a mi lado) J yo me pongo a sus pies pero al cabo de un rato la pierdo y sigo con mi ritmo. Conozco muy bien la zona y de repente veo que estoy en la ultima curva antes de encarrilar la recta final hacia el arco de meta. Pienso que no me lo puedo creer, que solo he tocado el agua de la ducha en todo el mes de agosto y que me siento como si nada, ni ápice de cansancio y eso que la noche anterior había salido a cenar a casa de un amigo con lo o que eso conlleva, comer cosas que no tocan, que me sientan mal (dichos carbohidratos) y que, como la única bebida que puedes tomar es el vino tinto, no sé si bebí alguna de más. Que sí, lo confieso, me levanté resacosa, pero es verano y alguna concesión hay que hacer, las vacaciones son las vacaciones. En ese momento me acordé de Phil y me daban muchas ganas de contárselo, “Phil, me porté mal la noche anterior a la travesía, comí carbohidratos, bebí y me fui tarde a dormir, pero al final de la travesía estaba perfecta, fuerte, resistente. “ Pero allí no acaba la historia, la historia acaba que hasta hice un sprint y adelanté a un chicarrón por la derecha. Aquí vídeo con mi súper sprint.

Lo mejor de todo, fue que respecto al año pasado he mejorado mi marca en esta travesía en tres minutos. No está mal, estoy muy contenta y encima llegué perfecta.

Y para acabar redonda la mañana, le pregunté a Voba si quería nadar la travesía de 650 m y me respondió que sí. La disfrutó, aunque no estaba nada entrenado. Si entrenara, estoy segura que nadaría muy bien.

Contenta, muy contenta con el fin de fiesta del verano. Ahora toca volver a los buenos hábitos. I promise!