Últimos entrenos con Fabián Ferrari en piscina hasta septiembre. Nunca había mejorado tanto, ni tan rápido. Cómo dice él, “y eso que solo me vienes a ver dos días a la semana y lo llevas haciendo desde hace unos pocos meses”.

En uno de los entrenos me avisa que serán series de 400 por debajo de 2¨minutos los 100 m. ¿Qué está diciendo?  No lo he hecho en mi vida. Primero nadamos unas piscinas de calentamiento y a continuación iniciamos el trabajo de las series de 400 m,. “Es cuestión de aguantar la presión” Las primeras series, ok, estás más fresca, pero las series del medio, cuando estás en terreno de nadie, (me refiero a que no estás al inicio con toda la motivación o al final del esfuerzo ) es difícil mantener el ritmo y muy fácil que pierdas la concentración. Me preguntaba, ¿puedes hacerlo, puedes esta serie nadarla por debajo de los 2¨? Entonces, me observaba mi estado físico y me contestaba, “pues la verdad sí, sí puedo” Siguiente pregunta: ¿hay algo que te lo impida? “Bueno, si consigo no despistarme y distraerme en otras cosas, no, no hay nada que me lo impida” Tercera pregunta, ¿estás motivada? Sí, sí estoy motivada. Y me repetía: “es cuestión de aguantar la presión”. Se trataba de ir más rápido aunque me sintiera incómoda. Lo que me llama la atención es que antes no me gestionaba de esta manera y eso me llevó a sentir muchas veces frustración. Creía que nunca mejoraría, que ya había llegado a mi límite superior… hasta ahora, con Fabián empiezo a constatar un cambio cuantitativo y cualitativo.

Sus entrenos no son moco de pavo, exigente, capaz de transmitir energía y despertar la fortaleza personal e intransferible de cada individuo. Todos somos fuertes, es cuestión de encontrar la fuerza, gestionarla y saber que siempre se puede mejorar. Rodearte de las personas adecuadas para sacar lo mejor de uno mismo y avanzar. No estoy hablando de límites, soy de las personas que piensa que sí hay límites. Hablo de la mejora en desarrollar mejor los deportes que practicamos.

Hoy en el Facebook saltó un recuerdo del año pasado. Los testimonios de mi Ironman de Zurich del 2015 hablaban de cómo habían vivido mi preparación y el día de la competición. Eran los testimonios de Phil Maffetone y Ester Galindo.

Os dejo unos párrafos de lo que escribieron, porque hoy, un año más tarde, estoy más de acuerdo que nunca en el método de Phil. Si das información positiva a tu mente, si la alimentas saludablemente, solo entonces serás capaz de aguantar la presión y mejorar, pero lo más importante,  lo harás con el ánimo de felicidad y no con el ánimo de estarte destrozando y frustrando.

Lo que dijo Phil

Las palabras de terceros difícilmente pueden explicar, con precisión, el maravilloso viaje de Lourdes; incluso las palabras de ella apenas rozarán la superficie.

Trabajar con Lourdes a lo largo de los últimos 10 meses ha sido un verdadero placer. Al principio, lo que ella tenía en mente era conseguir una mejor marca en un Ironman, pero lo que ha aprendido es muchísimo más. Esta es mi forma de trabajar con el atleta, dándole una dirección. No le doy planificaciones ni una dieta a seguir, sino que le animo a que aprenda por sí mismo qué es lo que su cuerpo quiere y necesita. Al desarrollar su intuición y sus instintos, Lourdes ha obtenido un éxito mucho mayor del que esperaba.

Lourdes ha aprendido varias lecciones vitales muy relevantes, que van más allá de ponerse en forma para competir en un Ironman. Al tiempo que mejoraba su forma física para este evento, ha ido ganando en salud. Aprender a discernir entre estos dos estados únicos es crucial para alcanzar el éxito deportivo. Demasiadas personas sacrifican su salud en pro de la forma física. Todos podemos constatarlo durante una competición: la zancada desacompasada de los corredores, el gesto de dolor en sus rostros y sus cuerpos derrotados. Lourdes misma pasó por delante de muchos de estos atletas durante su maratón.
Otra lección muy importante para Lourdes fue la de centrarse en su propio viaje, tanto durante la preparación como durante la carrera misma, en lugar de competir con otros corredores. El Ironman, como cualquier otra competición, es una carrera de uno consigo mismo.

Todo viaje con un buen final está repleto de pequeñas batallas. Estas nos ayudan a fortalecernos tanto física como mentalmente. Y Lourdes también las tuvo. Aprender a comer según sus propias necesidades, por ejemplo, seguramente haya constituido un reto mucho mayor que los 4 km a nado, los 180 km en bici y los 42 km a pie. Asimismo, el hecho de haber entrenado la mente, con una buena nutrición y unos buenos conocimientos sobre lo que es un cuerpo sano, resultó más importante aún que fortalecer su musculatura.

Gracias a su magnífica preparación, Lourdes compitió increíblemente bien a lo largo de toda la carrera. En una jornada tan extremadamente tórrida y húmeda (perfecta para las ampollas) y en la que todos los participantes aumentaron su marca, ella mejoró sus tiempos de manera sustancial, se sintió mejor de lo esperado y llegó a meta sabiéndose fuerte y con la convicción de que podía haber corrido más rápido: todo esto es lo que conforma una magnífica carrera y un viaje aún más grande, que todavía continúa…


Testimonio de Ester

Acompañar a Lourdes en el Ironman de Zurich fue, para mí, un auténtico regalo, pues pude ser testigo de su enorme fortaleza física y mental, constaté la magnífica regularidad de su zancada y su perfecto equilibrio muscular, y sentí de cerca sus auténticas ganas de disfrutar cada paso que daba, pese al calor infernal que derrotó a un altísimo número de participantes.

Durante estos 10 meses de entrenamiento Maffetone, he empatizado profundamente con Lourdes al verla necesitada muchas veces de más datos concretos, más pautas alimentarias, más series, más trabajo de fuerza… y, en cierto modo, de más “sensación de cansancio físico” ¡para poder tener la certeza de que estaba haciendo algo! Menudo cambio de paradigma, el suyo…

He comprendido (y compartido), por tanto, sus momentos de euforia, confusión e, incluso, desesperación. Y aunque en alguna ocasión cometí el error de aconsejarla, he mantenido mi papel de observadora —modelando al propio Phil— para que Lourdes, por sí misma, fuera dando con todas las respuestas que necesitaba… algo que conseguía en el mismo momento en que dejaba de buscarlas fuera.
La constatación de que íbamos por buen camino fue cuando oí decir a Lourdes que al fin lo comprendía todo: que lo que este método te enseña es a adoptar un estilo de vida saludable, que a su vez te permite correr un Ironman sin romperte, sin sufrir y sin sacrificar el resto de tu vida por las múltiples lesiones, catarros, infecciones y demás síntomas que suelen aparecer al entrenar de manera inadecuada.

Desde aquí, y de todo corazón, mi más sincera enhorabuena a Lourdes por haber logrado su medalla y mi más profundo agradecimiento por haberme escuchado aquel otro caluroso 1 de julio de 2014… en el café Zurich de Barcelona.