Por Patricia Ramírez @patri_psicologa

Un hábito nos simplifica la vida. Un hábito pertenece a nuestra rutina, es decir, lo tenemos incorporado a nuestra filosofía de vida. Por ello, tener hábitos de vida saludables permite sentirnos bien, vivir de acuerdo a nuestros principios y eligiendo aquello que es sano y positivo para nosotros. Los hábitos hay que entrenarlos, no nacen por el propio deseo de tenerlos.
Muchos de los buenos hábitos dependen de las ganancias que obtenemos a largo plazo, por eso no suelen ser tan atractivos como los que nos perjudican. Mantenerte motivado y en la línea de lo correcto requiere un trabajo permanente.

Hay personas que no entran en el bucle negativo, y cuando ocasionalmente se saltan sus rutinas, tienen facilidad para volver a retomarlas. Si eres de los que de un bombón o de un día que dejas de correr, te enredas con la culpa, la autodestrucción y practicas el “de perdidos al río” comiéndote al final la caja entera de chocolate, igual estos cinco hábitos pueden ayudarte.

Las personas que, a pesar de los baches, se mantienen motivadas:

1. No tienen una meta, tienen un estilo de vida. Esta es la gran diferencia. No comen sano por adelgazar, no practican ejercicio por estar más fuertes, no se beben dos litros de agua por evitar una infección en el riñón. Lo hacen por convencimiento, porque les sienta bien, porque lo disfrutan, porque es su rutina, porque les da sentido a sus vidas o por el propio placer de realizar ejercicio.

2. Se tratan con aprecio, respeto y benevolencia. Sobre todo en los momentos de flaqueza. Los que mantienen sus hábitos de vida saludables a lo largo de sus vidas no son más perseverantes que otros.

Caen como todos en debilidades: un día que no apetece salir a correr o un día que comen sin control. Pero son capaces de no tratarse mal después del episodio. Lo comprenden, lo aceptan, lo toman como una conducta completamente normal y esto les permite proteger su autoestima y saber que siguen siendo capaces de mantener sus rutinas y volver a la carga al día siguiente. Sin más: sin reproche, sin culpa, sin frustración.

3. Tienen una imagen positiva de sí mismos. Se ven capaces de llevar una vida sana y lo comparten con los demás. Se definen como perseverantes, deportistas, saludables, activos, disfrutones. Las etiquetas con las que nos definimos condicionan también nuestra forma de actuar. pilates-maquinas

4. Se sienten orgullosos y responsables de sus cambios. No piensan que la vida que llevan es fácil o producto de la buena suerte. Saben que los cambios y los logros se los han currado, que son partícipes, protagonistas de esa vida de la que se sienten orgullosos. Saben realizar atribuciones internas a sus éxitos. “Yo soy el que se esfuerza”, “yo soy el que hace renuncias y el que se siente bien por no comer snacks entre comidas”, “yo soy capaz”. Valoran sus progresos.

5. Aparcan la prisa, se dosifican, se regulan, no son extremistas. Es decir, se toman su tiempo. Dado que tienen claro qué quieren en la vida, por qué lo quieren y cómo les hace sentir, no necesitan conseguir el objetivo de forma inmediata. Les basta con que forme parte de su vida, sin más ambición. Cuando no tienes una meta, tampoco tienes prisa por alcanzarla. Y tampoco es posible fallarse. Así que la motivación se mantiene cada día, porque cada día está compuesto por aquellas elecciones y prioridades que has decidido que formen parte de ella. Pero no de forma ocasional, sino como compañeros de viaje para siempre.

No es lo mismo no perder la motivación que estar motivado. Alguna vez puede que decaigamos, pero cuando conviertes tu vida en aquello que eliges y deseas, desde lo que comes, el deporte que practicas, la gente con al que te rodeas, los libros que lees o las aficiones que tienes, la motivación se suele mantener constante.