El éxito es algo que todos deseamos, pero no siempre algo por lo que nos esforzamos. El éxito no se define igual para todos. Algunos anhelan resultados, otros, felicidad; otros desean solo superarse o participar. El éxito es lo que cada uno defina. Lo que sí es cierto es que para alcanzarlo debes involucrarte con tus objetivos, protagonizar tus sueños y trabajar una serie de variables psicológicas que te ayudarán a conseguirlos.

Emocion

¿De qué depende, de qué se alimenta tu actitud?

Lo primero que necesitas es tener claro tu objetivo. Si no sabes dónde quieres llegar, no podrás remar en ninguna dirección. Define tu objetivo por escrito y basado en tu rendimiento, no en el resultado. En el resultado intervienen muchas variables que tú no puedes controlar. Si deseas no sentirte frustrado, define lo que deseas en función de lo que depende de ti.

El segundo pasa por salir a participar en la vida como si fuéramos jugadores titulares. El jugador que se sabe titular entrena con pasión, motivación y esfuerzo. Muchas veces no somos capaces de darlo todo porque no somos titulares y no nos damos cuenta que lo que nos lleva a estar en primera fila es justo la entrega con la que hacemos las cosas. La elección del entrenador, o de tu jefe, es algo que no depende de ti, pero la manera en cómo participas, sí.

Tercero. Si quieres tener éxito, cambia tu visión en túnel. Tenemos la capacidad para atender selectivamente a muy poca información, a pesar de que el cerebro está expuesto a cientos y miles de estímulos. Solo somos capaces de hacer una cosa a la vez. Necesitas elegir en qué te vas a fijar, en lo que suma o en lo que resta. ¿Dónde estás dirigiendo tu atención, hacia el error o hacia lo que tienes que hacer bien? La mente encuentra lo que va buscando.

En el puesto cuarto están las fortalezas. Potencia tus puntos fuertes. La idea equivocada de humildad nos lleva a estar más pendiente de lo que tenemos que corregir que de potenciar lo que es nuestro talento. Si no sabes en qué sobresales no puedes ofrecerlo al equipo, pero tampoco puedes reproducirlo. ¿En qué eres bueno, qué haces de forma talentosa? ¿Qué te lleva a tener éxito? Haz una lista con lo que te ayuda a ser brillante y recuérdala cada vez que salgas a entrenar.

Si quieres crecer y avanzar, te propongo un quinto punto que a priori suena fuerte: practica la terapia del “jódete”. Las personas deseamos conseguir objetivos, pero no siempre tenemos la motivación adecuada. Hay veces que estamos cansados, tristes, sin ganas…pero necesitamos seguir implicándonos. Algunos objetivos no pueden esperar a que tu estado de ánimo le dé por estar de buen ver. No bajes la guardia, puedes seguir esforzándote sin tener hoy a la motivación de tu lado. Si lo haces te sentirás tan bien, que igual esa sensación de placer te devuelve la motivación otra vez.

No podemos olvidarnos de cómo se gestionan las emociones. Este es el sexto punto. Gestionar emociones en parte pasa por aceptar la frustración y la pena. No siempre podemos estar en un continuo estado de felicidad. Pero también implica trabajar para manejar las emociones que nos restan y que impiden avanzar. Has pensado en utilizar el humor, en darle el justo valor a la derrota, en dejar de rumiar para centrarte en lo que has hecho bien o incluso en elegir cómo quieres sentirte. Poner una sonrisa, sacar el pecho, sentarte y estar de pie de forma firme, levantar la cabeza. El cuerpo emite información a través de nuestra postura y le indica al cerebro cómo nos sentimos. Un gesto desvalido hará que nos sintamos inseguros y con dudas. Pero una postura recta, indicará todo lo contrario.

Y en séptimo lugar, necesitas creer en la buena suerte. Creer en la buena suerte es crear oportunidades. Es estar pendiente de con quién puedo contar, con quién puedo salir a correr, a quién puedo llamar. El mundo no es para lo que esperan que las cosas pasen, sino para los que se involucran y hacen porque pasen. Las personas que creen tener suerte, fabrican sus oportunidades y están atentos a las cosas buenas de la vida.

“La vida es lo que ocurre mientras estamos ocupados haciendo planes”, John Lennon.