Por Miguel Ángel Rabanal (www.intelligentrunning.es)

Parece que está de moda lo de si el ser humano será capaz de bajar de la barrera de las 2 horas en maratón, y aunque no es tan fácil como nos lo hicieron pensar en el intento del Breaking2 de Nike en el circuito de Monza, no tengo la menor duda que más bien tarde que temprano se conseguirá de manera oficial.

Lo que hizo el keniata de 32 años Eliud Kipchoge (62 kg y 1,70 m), considerado como el mejor maratoniano del momento, no fue más que un espectáculo orquestado por una marca deportiva y considero que no tiene tanto mérito como el que se le dio, dado que las condiciones que crearon para que corriera los 42,195 km dictan mucho de las condiciones reales de un maratón cualquiera, y no voy a meterme con que no hubiera viento, la temperatura fuera la ideal, se corriera a pocos metros del nivel del mar en un circuito totalmente llano, o las bicis le dieran avituallamientos especiales, sino en la pantalla de corredores relevándose que llevaba en formación de flecha junto con un coche con una placa grande que marcaba el tiempo y servía de escudo contra el viento.

Y es que con ese rebufo, correr a la velocidad que hay que hacerlo para bajar de las 2 horas (2min, 50seg por kilómetro o algo más de 21 km por hora), supone una ventaja inadmisible y totalmente artificial que dista bastante de conseguir las sub -2 horas de manera “legal”, algo que los jueces de la Federación Internacional de Atletismo se percataron y que no dieron por válido, así que creo que la marca conseguida no tiene mucho más mérito que las 2 horas 2 min. y 57 min. conseguida legalmente por el keniata Kimetto en Berlín 2014, y que se sigue manteniendo como récord del mundo oficial de maratón.

Además, en la siguiente imagen se puede ver como la evolución del récord del mundo de maratón se va recortando unos pocos de segundos cada vez que se bate, a diferencia de este mordisco a la marca que dio Kipchoge y que no cuadra mucho con la evolución natural durante los últimos 30 años:

 

En el siguiente gráfico extraído de http://elpais.com se ve muy bien como desde los años noventa en cada década se mejora en tan solo algo más de 1 minuto:

Las marcas que patrocinan a los corredores recordman de maratón nos hacen creer que son gracias a un determinado tipo de zapatilla, fruto de las mejoras tecnológicas, y en el caso del keniata Kipchoge que hizo 2 horas 25 segundos, se dijo que su calzado tenía efecto catapulta y mejoraba un 4% la eficiencia de carrera, pero interpretando este dato suponiendo que fuera realidad, hay que tener en cuenta que difícilmente van a repercutir ni tan siquiera en una mejora del 1% en el rendimiento, entendido este como el tiempo final de carrera, así que esa mejora de casi el 3 % sobre el récord del mundo oficial de 2 horas 2 minutos y 57 minutos, canta un poco, y en este sentido no me refiero a que Kipchoge fuera “puesto” ya que hubo control antidoping, sino en ese refugo ilegal del que poco se ha hablado, algo entendible pues la marca ha pretendido atribuirlo a su “laboriosa” investigación.


Estas son las galácticas Zoom VaporFly Elite con las que se corrió el intento de récord del mundo de maratón, y que saldrán a la venta por un desorbitado precio (sobre 250€).

Como podemos ver al final este reto espacial de bajar de las 2 horas en maratón en el que están sumergidas varias marcas punteras no es más que una maniobra de publicidad para incrementar sus ventas y justificar los elevados precios. ¡¡Estrategia comercial pura y dura!! Pues para mejorar corriendo los factores más importantes, con mucha diferencia, son los de entrenamiento, nutrición, descanso… y una mínima proporción se corresponde con el material empleado para correr.