Estamos preparados para tolerar grandes esfuerzos, mayores de lo que pensamos. Existen evidencias científicas de que podemos movernos de manera indefinida. Los genes del ser humano apenas se han modificado un 1% desde la era del paleolítico. Aún persisten ciertas tribus que realizan lo que se denomina “caza de persistencia”, que consiste en seguir a la presa trotando o caminando hasta que colapsa por fatiga. Además, en comparación con otros animales, somos capaces de mantener una velocidad al trote bastante elevada, no podemos correr tan rápido como otros animales, pero sí puede prolongar durante mucho tiempo.

Esto es debido a nuestro excelente diseño de músculos, tendones… y sobre todo por disponer de un sistema termorregulador casi perfecto, que permite refrigerar y mantener una temperatura corporal bastante estable. Más allá del gesto mecánico natural de la marcha o la carrera, nuestra inteligencia ha permitido desarrollar artilugios, como la bicicleta o los patines, que nos permiten ir todavía más rápido con un coste energético moderado, pudiendo prolongar durante horas el esfuerzo.

Ahora que ya sabemos que estamos perfectamente diseñados para afrontar cualquier actividad de resistencia, siempre y cuando nos hayamos preparado y adaptado con los entrenamientos para ello, os voy a mostrar de una manera muy visual y general, cuál sería el límite de nuestra resistencia poniendo el ejemplo de la carrera, que está tan de moda, a través de lo que he llamado

LA REGLA DEL DIEZ:

• Correr a una velocidad de sprint sin respirar: 10 segundos.

• Correr a una velocidad de sprint respirando: 10² segundos (casi 2 minutos).

• Correr a una velocidad muy alta respirando hasta colapsar: 10³ segundos (casi 17 minutos).

• Correr a una velocidad alta manteniendo un ritmo estable: 10⁴

segundos (casi 3 horas).

• Correr a una velocidad moderada, al trote, sin apenas paradas: 10⁵

segundos (algo más de 1 día).

• Correr a una velocidad moderada con paradas largas para comer y dormir: 10⁶

segundos (casi 2 semanas).

Como hemos podido comprobar, la mayoría de nosotros ignoramos el gran potencial del que disponemos para poder practicar deportes de resistencia. Menospreciamos nuestra fisiología corporal, fruto de miles de años de evolución, en pos del sedentarismo que tantos males está produciendo en la sociedad actual. Por ello, os aconsejo que no os den miedo los deportes de larga duración y deis rienda suelta a vuestros genes de la resistencia.

Por MIGUEL ANGEL RABANAL (www.intelligentrunning.es)