No es de extrañar ver a muchos niños de nuestro entorno como son presionados por sus padres para hacer un deporte para el que le han visto cualidades, importándoles un carajo su formación como personas, y en lugar de ejercer su deber de padres, buscando ayudar a sus hijos a ser mejores personas2 en un futuro, se centran en su nefasta obsesión de conseguir a toda costa que sus hijos sean los mejores, solo con la finalidad egoísta de presumir ante los demás de que su hijo es campeón escolar, provincial, autonómico, de España, de Europa, del mundo, del universo…. Y todo eso ¿para qué? ¿Para amargar al niño su infancia y crearle un trauma de por vida con el deporte? ¿Os parece eso acaso lo más adecuado? Algunos pensaréis que si por casualidad el niño tuviese la fortuna de llegar a ser el número uno del deporte, entonces… Otros pensaréis que el dinero, la fama, el prestigio… no lo es todo en la vida y honestamente ganaremos más con nuestro hijo si le apoyamos haciendo deporte para que disfrute y mejore su educación, que si lo exprimimos para ver lo que puede llegar a ser, cargándonos su salud física, mental y social.

Si has llegado a presionar a tu hijo para que sea un campeón del deporte que practica, estoy seguro que3 no quieres nada a tu pequeño y solo buscas en él tu satisfacción personal robándole su infancia. Un claro ejemplo de esto lo tenemos con uno de los mejores tenistas de la historia con unos ingresos multimillonarios, el estadounidense Andre Agassi, quien publicó en su día un libro en el que cuenta sus memorias, titulado “Open”. En este libro que os recomiendo leer, Agassi se sincera diciendo que acabó siendo tenista sin querer serlo, gracias a la obsesión de su padre. Según sus palabras textuales: “Odio el tenis, lo detesto… y sin embargo seguí jugando porque no tenía alternativa”

Por todo ello, si no queremos destrozar la juventud y educación de nuestros hijos, por favor no hagáis lo imposible para que sean los mejores, es mejor que os mantengáis al margen de su práctica deportiva, apoyándolos en todo lo posible pero sin agobiarlos. El deporte es algo más que el conseguir el triunfo, el deporte en esencia es libertad, autorrealización y satisfacción personal, por tanto trata de que tus hijos no se sientan obligados y disfruten con lo que hacen y si no encuentran motivación en ninguna práctica deportiva, ¡también es respetable! y no podemos obligarlos, pero en cambio si podemos animarlos y hacerles más atractivo el deporte que deberá ser una arma formativa y no un freno educativo.

Por Miguel Angel Rabanal San Román