A continuación podéis leer en su integridad el comentario con el que abro este mes el número de Sport Life de diciembre. Aquí podéis ver los principales artículos de la revista.

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http://www.sportlife.es/comunidad/noticias/articulo/sport-life-diciembre-2016-quioscos

Hace ya 30 años cuando yo comencé en esto del deporte como popular cada competición era un acontecimiento. Apenas teníamos oportunidades de retarnos a nosotros mismos, de tener ese “día D” que te mantiene motivado para salir a entrenar aunque llueva, esas citas que hacen que puedes descubrir que puedes ir un poco más allá de dónde física o mentalmente te habías puesto el límite. Yo reconozco que soy bastante adicto a la sensación de ponerme un dorsal, de esos nervios de antes de la carrera de los que, aunque parezca un contrasentido, disfruto sufriendo.
La cosa ha cambiado mucho y ahora hemos pasado seguramente a un exceso de eventos deportivos. El boom del deporte popular ha traído multiplicidad de eventos en un mismo fin de semana y ahora parece detectarse que muchos de ellos empiezan a tener problemas para reunir inscritos y en definitiva para ser viables en el futuro y más ahora que las ayudas públicas han desaparecido prácticamente.
Cierto que en algunos casos las inscripciones se han ido de madre (lo que no justifica en ningún caso a ir sin dorsal; si el precio no compensa en mi opinión se queda uno en casa pero no estorbar a la organización ni a otros deportistas populares que han pensado de forma distinta a nosotros) y por otro lado que todos en la vida tenemos algo más que el deporte y no podemos actuar como si fuéramos profesionales y competir todos los fines de semana. Eso no hay familia ni relación personal que lo aguante.
Otro tema a tener en cuenta es la locura por “ser el más”, muchas veces sin estar preparado. El maratón se ha quedado ya pequeño y creo que honestamente que las pruebas de ultafondo, sean en bici, corriendo o en triatlón deberíamos ser afrontadas con más respeto y con mayor trayectoria deportiva. Al final acabas de cualquier manera y tienes tu medalla de finisher pero muchas veces las consecuencias se pagan más allá del día de la prueba. Mi experiencia me dice cuánto más fuerte y rápido es el enganche mayor es el riesgo de acabar saturado y harto del deporte en un muy poco tiempo.
En definitiva, los eventos populares no se pueden atacar como si fuéramos profesionales, sin que esto quite que tratemos de llegar lo mejor preparados posibles y con la ambición de tener el mejor resultado a nuestro alcance. Porque está claro que los sueños alimentan nuestro deseo de seguir haciendo deporte pero no debemos permitir que acaben en una pesadilla.

 

@franchicosport