Hacía mucho que no tenía esa sensación de “¿Por qué me habré leído tan rápido el libro que ya se me está acabando?”. Y me ha pasado con un libro que lo tenía todo en contra: no me gustan las biografías de deportistas (normalmente no van más allá que un relato de crónicas y resultados) y además no me gusta especialmente el tenis. Si me adentré en “Open”, el libro de André Agassi, fue por la recomendación entusiasta, diría yo eufórica, de mi amigo Alberto Hernández. Curiosamente yo ahora me descubro haciendo la misma apasionada recomendación hasta el punto que parezco el editor del libro.
Yo no es que odié el tenis, como sorprendente declara Agassi repetidamente en las emocionantes 475 páginas del libro, pero creo que no he visto ningún partido completo nunca. Lo que te engancha del libro es que no te encuentras con las andanzas de un héroe deportivo sino con las desventuras de un hombre obligado a ser estrellas del país por un padre que no concebía otro futuro para su hijo. Para André construyó el “dragón”, una infernal máquina recogepelotas que retó al pequeño Agassi hasta construir la base del que luego sería el mejor resto del circuito mundial.

open

“Open” es una puerta abierta a la trastienda del tenis, a lo que puede pensar y sentir un dios del tenis pero humano al final y al cabo antes, durante y después de un partido. Al terminarlo no tuve la sensación de haber leído la biografía de Agassi sino de haber estado durante horas con André mientras me contaba su vida mientras tomábamos cervezas. Así me parece el libro: honesto, divertido, conmovedor. El relato está escrito de forma tan extraordinaria por el ganador de un Premio Pulitzer J.R.Moehringer que el relato de algunos puntos me hicieron vibrar como nunca lo he hecho cuando he visto el tenis en televisión.
No se guarda nada. Ni la cara violenta de su padre (capaz de apuntar a una persona con su pistola por una discusión de tráfico delante de su hijo), ni su caída en el infierno de las drogas, ni a ese hermano que le dice las cosas que debería decirle su padre, ni la decepción personal que le supone ver que su famosa mujer Brooke Shields no va más allá de lo material.
Una novela de aprendizaje de la que se pueden extraer muchas lecciones ya no para ser número uno del mundo con una raqueta en la mano sino para el gran torneo de la vida diaria. “Tienes que saber que hay muchas cosas buenas esperándote al otro lado del cansancio. Cánsate, André. Porque ahí es donde llegarás a conocerte a ti mismo. Al otro lado del cansancio”. Le dice su preparador físico Gil Reyes en el primer entrenamiento tras perder en Roland Garros ante Andrés Gómez, la primera de sus muchas derrotas en la final de un torneo del Gran Slam. Un consejo que nos podríamos aplicar todos a la hora de luchar por nuestros sueños.
Seguramente será el mejor libro de deporte que haya leído nunca; con toda seguridad el que más he disfrutado y del que más he aprendido. ¿Por qué me lo habré leído tan rápido?.

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