Llevo 15 días intentando conseguir unas botas técnicas de escalada. Unas botas que llevan en el mercado más de 3 años. Unas botas que valen casi 400€. Yo compro mi material como cualquier simple mortal, ni privilegios, ni enchufes, ni matariles.

La he buscado en Andorra, por aquello de que me salgan más baratas, pero no encuentro mi numero, un numero relativamente pequeño pero nada extraño, un 39 ½. Me pruebo un 40 y no me va mal pero no me convence. Ante la petición de que me consigan un 39 ½ me dicen que lo ven difícil conseguirlo  pero si de caso los portes los pago yo……. ¿Como? ¿Y a mi quien me paga el viaje frustrado a Andorra porque ellos no tiene surtido de producto?  ¿Desde cuando el consumidor se ha de hacer cargo de una responsabilidad de un comercio?

Sigo buscando gracias a Internet una tienda dentro de un radio razonable con disponibilidad de este producto y con surtido de tallas. Ni en Benasque, ni en Andorra, ni en Barcelona.

Finalmente acabo por llamar a una de las tiendas grandes de deportes de Barcelona (y no voy a decir cual) y la conversación kafkiana ha sido esta:

-Buenos días, quisiera saber si podría conseguir una par de tallas de una bota que tienen ustedes en su tienda, para probármelas y quedarme con una.

-Bueno, te pedimos la talla si te la vas a quedar.

-Solo necesito una de las dos tallas, me quedo con una, pero me la he de probar para saber cual me va bien.

-No, esto no funciona así: (literalmente este ha sido la frase), solo te pedimos la talla que te vas a quedar.

 

Es de cajón: ¿como voy a pedir una talla si no me la he probado antes? y no me la puedo probar porque no la tienen en ningún sitio.

Un comercio carga aproximadamente un 100% o más sobre cada producto. Con una bota de 400€, ganan cerca de 200€. Y me pregunto, ¿porque cargan este importe de más? ¿Porque me dan un servicio tal vez? Vale, de acuerdo ¿cual?

El producto existe, pero no se arriesgan a traerlo, y luego te venden la moto en muchos comercios, que si apoyamos el deporte en la mujer y tenemos productos para ellas (más caros) y mil leches más. Pura fachada, pura hipocresía, cuando tienen que arriesgar un mínimo ni eso hacen. Tener una bota de más en la tienda, es un riesgo inasumible (una bota que posiblemente acaben vendiendo). Salir en la foto de “mira como apoyamos a las mujeres”, no lo es.

El movimiento se demuestra andando.