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Estudio médico en el Everest

En 2007 regresé a Everest para hacer un trabajito: empezar con la segunda parte de la grabación del documental en IMAX “Return to Everest” esa vez solo tenia que subir al campo II (6.900), y lo hicimos en 8 horas, mientras filmábamos, 6 días después de llegar al campo base (5.300).

Lo interesante de este proyecto, fue el estudio medico del que tuve la gran fortuna de ver de primera mano e incluso forma parte.

Durante los pocos días que estuve con ellos, participé en una serie de estudios cognitivos (no descubrieron nada que no supiera…. Soy igual de limitada en altura que a nivel del mar 😉 ) y también hicimos pruebas de otro tipo, ecografías de una vena cerebral para observar el grosor y el flujo de sangre, estudios de la retina, etc…

Esta expedición se llamó: “The Caudwell Xtreme Expedition”.

En ella se estudio a varios grupos de trekineros,  200 en total,  en Londres, Katmandú y a lo largo de camino hasta el campo base.

Había 4 laboratorios situados a lo largo de la ruta: Lukla, Namche Lobuche y campo base.

En ellos se les hacia análisis de sangre, gasometritos, pruebas de esfuerzo y cognitivos.

El estudio también se extendió a los propios doctores, que además escalaban esta montaña.

Los análisis se realizaban en los diferentes campamentos.

Campo 1 (6300m). Campo 2 (6.900m). Campo 3 (7.200m). Campo 4 (8.000m).

En el balcón del Everest, a 8.400 m se colocó una tienda provisional y se realizó una extracción de sangre arterial, la extracción a mayor altura que se ha hecho jamás. Hasta el collado sur se subió una bicicleta estacionaria y rehicieron diferentes mediciones.

Un trabajo impresionante, y me estoy dejando mucha información en el tintero, pero si queréis saber más no os perdáis su pagina web.

Pero además rememoro esta expedición con cariño ya que  en ella reencontré a un amigo, un medico ahora y estudiante en aquel momento, 1991, cuando viajé a Irlanda para dar clases de escalada en un YMCA. El destino es imprevisible y recuerdo con gran alegría y sorpresa encontrarme con él, 16 años después y en un lugar tan inhóspito.

Todos estos estudios tienen un fin, intentar adquirir el máximo de data y descubrir que mecanismos nos hacen sobrevivir en hipoxia y adaptarnos a la altura, una situación que normalmente provocaría la muerte, e intentar aplicar estos conocimientos a los enfermos que están en la UVI con problemas respiratorios o situaciones muy críticas.