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Saint-Léger unplugged

Vamos a llamarle “Estage de escalda”, suena más profesional, pero no es ni más ni menos que me he escapado 5 días a escalar, a un lugar precioso, Saint-Léger-du-Ventoux, en la Provenza Francesa. Una desconexión total y necesaria algunas veces, sin teléfono, sin Internet y sin tele.

Objetivo: afianzar el grado de escalada sin empeorar las lesiones; llevo arrastrando un par de tendinitis serias desde el verano así que no vale ha hacerle el tonto.

Una de las perlas de este viaje ha sido mi compañera Kate, una norteamericana con la que llevo escalando un tiempo y de la que aprendo constantemente. Escalar con otra mujer es sencillamente diferente, ni mejor ni pero, diferente. Muchas veces tenemos la misma visualización de los movimientos, con respecto a la que tendría un hombre, pero como ella tiene un grado infinitamente superior al mío, me enseña ha hacer aquello que yo creo que es imposible, lo juro y lo perjuro, y le digo:

-Kate eso no se puede hacer!!!

entonces ella va y lo hace,….. y yo me callo la boca.

En definitiva que esta semana he sido alumna de una profesora de lujo, con escuelas como Saint Léger y profesoras como Kate, firmo para regresar al cole, pero YA!