El buen entrenador es el que va más allá

Echadle un vistazo a esta foto. Para los que no estéis muy puestos en el inglés, la traducción de la frase es: “la distancia entre ganar y perder”. Cualquiera que haya estrenado a cualquier nivel entiende perfectamente lo que está pasando ahí. Todo el mundo tiene que pisar la línea antes de cambiar el sentido y el listo de turno se permite el lujo de no llegar antes de dar la vuelta. Eso, que es insignificante a efectos de metros recorridos o esfuerzo realizado, sin embargo es lo que marca la diferencia. No porque vaya a estar mejor o peor preparado físicamente, sino porque muestra una falta de compromiso con el equipo, con el entrenador, con las normas pero sobre todo con uno mismo. No llegar a pisar la línea envía el mensaje de que lo importante para ti no es el proceso sino el resultado. Que quieres quitarte este ejercicio de encima y que vas a racanearle lo que puedas para que pase lo mejor posible. Y no te das cuenta de que ese paso extra, esa repetición de más, esos segundos de regalo o ese ejercicio al final es el que demuestra que estás comprometido con tu objetivo. Sea el que sea. Y el mensaje no es el que envías a los demás. Es el que te envías a ti mismo pero que no quieres escuchar. Yo...

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