Somos mucho más

Hablando hace poco con mi entrenadora sobre los planes de entrenamiento y cómo mejorar mi rendimiento, me decía: “Ángel, el plan de entrenamiento es relativamente fácil. El problema real es que hay que preparar el cuerpo para que pueda hacerlo sin dañarse y eso es una historia totalmente diferente”. Yo no entendía muy bien lo que me quería decir, pero el ejemplo que puso me aclaró todo: “Mira, es como aquellos que entrenan en el gimnasio o en la calle y se meten mucha caña. Se van a casa encantados, habiendo sufrido pero con la sensación de que han avanzado mucho. De repente, van a coger la bolsa de la compra y se lesionan la espalda o el brazo, o el hombro… y dicen: pues no lo entiendo, con lo fuerte que estoy en el gimnasio y con esta tontería me he quedado en el dique seco”. Y continua “claro, porque no han preparado el cuerpo para tantan tensión y aunque no se han lesionado en el gymnasio, el cuerpo estaba esperando cualquier esfuerzo para romperse. Bien sea una bolsa o un mal apoyo al levantarte de la cama” Al final, te das cuenta de que este tema de estar bien o rendir al mejor nivel posible no es cuestión de trabajar en un área exclusivamente. Cuando tienes un buen nivel de carrera, tienes que trabajar la fuerza porque...

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