Malcom Gladwell

Malcom Gladwell

Malcom Gladwell es un escritor canadiense afincado en Estados Unidos. Es un pensador muy disruptivo que ha publicado artículos de impacto en el New Yorker y ha escrito varios libros de éxito internacional como “Inteligencia Intuitiva”, “La Clave del Éxito”, “David y Goliat” o “Fuera de Serie”.

Precisamente es en el libro “Fuera de Serie” donde Gladwell hizo popular la famosa “Regla de las 10.000 horas” que defiende que el éxito y la masterización en cualquier ámbito requiere de una media de 10.000 horas para ser considerado un experto. Para que os hagáis a la idea, 10.000 horas es una media de 8 años de 5 horas de entrenamiento al día durante 5 días a la semana. Su teoría es que el talento está sobre valorado.

Como ejemplo pone a los Beatles que se fueron a Hamburgo a tocar a un club famoso por sus festivales porque exigía a los grupos que pasaban por sus escenarios tocar durante 8 horas seguidas. Muchos grupos no conseguían hacerlo ni un solo día. Los Beatles lo hicieron durante varios días y volvieron a hacerlo durante varios años. Ese conocimiento que tenían entre ellos sólo se adquiría a través de experiencia y más experiencia. Los Beatles llegaron a las 10.000 horas mucho antes que cualquier otro grupo musical en la historia.

Otro ejemplo es Bill Gates que, gracias a que su madre era benefactora de un proyecto tecnológico, con 15 años tuvo acceso ilimitado a ordenadores y equipos que mucha gente no podía ni soñar. El precio de acceso a esos equipos era escandalosamente alto en esa época pero para él era gratuito, y lo aprovechó como nadie. Esto le permitió iniciar su práctica en el ámbito informático antes que cualquiera y alcanzó las 10.000 horas al principio de sus veinte años. El resto ya lo conocemos.

Toda esta teoría la aplica al deporte y, aunque el alto rendimiento deportivo lo califica como “talento + preparación”, en el desarrollo de sus planteamientos pone un peso especial en el tiempo dedicado a la preparación quitándole impacto al talento innato.

David Epstein

David Epstein

Por otro lado, tenemos a David Epstein, un periodista norteamericano que escribe en Sports Illustrated que, en 2013 publicó el libro “El Gen deportivo” (“the Sport Gene”) en el que básicamente defiende la teoría contraria a Gladwell. Epstein cree que el talento innato es la clave para el rendimiento ya que se ha demostrado a lo largo de la historia que algunos grandes dominadores en ciertas disciplinas no han tenido que pasar por las famosas 10.000 horas para ser los líderes en sus disciplinas.

Como ejemplo nos habla de Donald Thomas, un jugador de baloncesto de Bahamas que en 2006 estaba haciendo un concurso de mates con unos amigos y un miembro del equipo de atletismo le retó a hacer un ejercicio de salto. En 2007, sólo unos meses después, Thomas era coronado como campeón del mundo de salto de altura. Su técnica no era especialmente depurada. Y desde luego, no hay 10.000 horas por ningún sitio. Parece que la diferencia es que tenía el tendón de aquiles especialmente largo y excepcionalmente firme (algo así como un pequeño canguro) lo que le permitía soportar una presión espectacular y generar saltos inauditos.

Tanto de Gladwell como de Epstein os hablaré más adelante porque merecen un post cada uno por separado pero respecto a lo que nos ocupa, el mundo se ha empeñado en enfrentarlos cuando, en mi opinión, sus argumentos son complementarios. Desde luego que es imposible que se alcance un buen nivel y control en el ámbito deportivo sin dedicarle mucho tiempo. Por eso es importante empezar temprano si que quiere llegar alto. Aunque en mi opinión, la especialización temprana tal y como la concebimos es contraproducente a nivel físico y mental. Por otro lado, o tienes algo que te viene de serie, algún talento innato ya sea físico, técnico o mental, o sino… ya puedes ir despidiéndote de alcanzar resultados especiales. Pero está claro que sólo con talento no llegas a nada y sólo el trabajo tampoco te garantiza el éxito. Se necesitan las dos cosas.

Este tema del deporte nos permite traer mucha luz a otros temas más cercanos. Hoy en día vivimos en un mundo en el que priman los resultados. Es tanto así que muchas veces no nos fijamos tanto en el proceso y ése es uno de nuestros graves problemas ya que parece que lo importante es ganar, conseguir el bonus, cerrar la venta o salirnos con la nuestra en una discusión o una propuesta. Al final estamos hablando de rendimiento. Y tanto Gladwell como Epstein están de acuerdo en esto ya que todo su análisis lo desarrollan en ejemplos de éxito, gente que tuvo resultados. Pero lo hacen con personajes excepcionales, con los mejores en su campo ¿Y si nos fijáramos en los que no fueron los número 1 pero que aún así estuvieron a un altísimo nivel? ¿Creeis que priman los trabajadores incansables o los de talento natural?

Mi experiencia en el mundo del deporte es que aquellos que consiguen llegar arriba principalmente por su talento tienen una carrera que denomino “carrera ascensor” porque viven en un continuo subir y bajar de resultados, emociones y estados de forma. Sin embargo, aquellos que consiguen llegar arriba basándose en el trabajo y la dedicación, tienen carreras más estables y pueden suplir la falta de talento extra con trabajo. En el mundo profesional en general, si tengo que fichar a alguien para mi compañía sin duda prefiero el trabajador y disciplinado que al talentoso. Aunque hay un mínimo de talento exigible. Si además tenemos un montón de talento disponible… mucho mejor. Y si ese talento está comprometido…. entonces tenemos a un Ronaldo, a un Gasol o a un Nadal. Pero no contemos con ellos. Suelen ser extraterrestres y están controlando su propio destino.